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El eco eterno de Yeison Jiménez en el Parque de la Leyenda

Un adiós que resuena en el Festival Vallenato.

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Andres Molina
Sunday, January 11, 2026 2:48 PM
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Valledupar.

En medio del luto que envuelve al mundo de la música popular colombiana, tras la trágica partida de Yeison Jiménez en un fatídico accidente aéreo el pasado 10 de enero, emerge un recuerdo que duele y consuela a partes iguales: su inolvidable presentación en la edición 54 del Festival Vallenato.

Aquella noche del 17 de octubre de 2021, en el icónico Parque de la Leyenda Vallenata, el artista no solo compartió tarima con leyendas como Iván Villazón, Mono Zabaleta y Peter Manjarrés, sino que sorprendió al público con su esencia cruda y apasionada, fusionando ritmos que trascendieron géneros y fronteras. 

Bajo un manto de luces púrpuras y azules que bailaban como sombras de un sueño efímero, Jiménez subió a la tarima ‘Colacho’ Mendoza, donde el fuego de los pirotécnicos estallaba en el aire como premoniciones de su legado ardiente. Vestido con esa humildad que lo caracterizaba, micrófono en mano y banda a su lado, interpretó sus éxitos con una voz que parecía rasgar el alma, dejando al público en un trance colectivo de emoción y sorpresa. Nadie esperaba que un exponente de la música popular irrumpiera con tal fuerza en un bastión del vallenato puro, pero Yeison lo hizo, convirtiendo esa noche en un hito que hoy, en su ausencia, se tiñe de melancolía profunda. 

Imágenes y videos que circulan en redes sociales reviven esos momentos: el humo envolviendo el escenario, las chispas elevándose como estrellas fugaces, y Jiménez, erguido y entregado, cantando con el corazón expuesto. "Así fue la presentación de Yeison Jiménez en el Festival Leyenda Vallenato de 2021, en el Parque de la Leyenda", reza un clip compartido por Radio Guatapurí, que captura la esencia de una actuación que, ahora, parece un presagio de su partida prematura. 

A sus 34 años, el cantante dejaba atrás no solo éxitos radiales, sino experiencias como esta, que unían tradiciones y generaciones en un abrazo musical.

Hoy, mientras el país llora su pérdida –ocurrida en el vuelo N325FA que se precipitó entre Duitama y Paipa, Boyacá, rumbo a un concierto en Marinilla, Antioquia–, este recuerdo del Festival Vallenato se erige como un tributo vivo. Yeison Jiménez no solo cantó; inmortalizó su espíritu en cada nota, recordándonos que las verdaderas leyendas trascienden la muerte, resonando eternamente en los corazones de quienes lo amaron. Su voz, ahora un eco en el viento vallenato, nos invita a reflexionar sobre la fragilidad de la vida y la perdurabilidad del arte. Descanse en paz, Yeison, tu legado brilla más que nunca.

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Andres Molina
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