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Política

Avenida del Río: ¿cuál es su norte?

Por el Foro Ambiental del Cesar: Hernando Dangond, Wilson Pérez, Rodolfo Quintero y Alfredo Quintero.

Por
Andres Molina
Friday, October 17, 2025 5:00 PM
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Mientras que en el urbanismo contemporáneo a escala global, las ciudades están dejando la ingeniería dura para adoptar soluciones basadas en la naturaleza, en las cuales desmontan canalizaciones de concreto, renaturalizan riberas, crean parques lineales y corredores ecológicos, y aplican modelos de “ciudad esponja” que infiltran y almacenan agua, reducen islas de calor y mejoran la gestión de inundaciones, en Valledupar los gobernantes y funcionarios públicos insisten en repetir el error y No aprender de las experiencias de aquellas urbes que a nivel mundial (En Múnich, Alemania el río Isar; el rio Emscher en Alemania; El río Tanghe en la China) cometieron ese error hace más de 50 años: encerrar al Guatapurí en una mole de concreto e invadir su ronda hídrica con la llamada Avenida del río o  vía paisajística”.

En sentido contrario, la Gobernación del Cesar y la Alcaldía de Valledupar proponen construir   una muralla vial de concreto sobre la ronda hídrica del río Guatapurí, la cual compromete gravemente el entorno, no solo lo pone en riesgo, sino que amenaza con destruir su ecosistema al sustituir un corredor ambiental por un corredor gris “maquillado de verde”. Otra consecuencia sería el incremento de la contaminación, ya que, en un escenario de una vía desolada, sin fachadas activas, ni presencia ciudadana, corre el riesgo de convertirse en depósito de escombros, de basuras y animales en descomposición; además, los espacios deprimidos asociados a estas obras suelen facilitar delitos y agravar la inseguridad que tanto agobia a la población valduparense.

En lo económico, es una apuesta costosa e ineficiente que sacrifica servicios ecosistémicos; incluso, ante una creciente súbita de gran magnitud (atípica pero recurrente en el tiempo, cada 100 a 150 años), la infraestructura podría colapsar por erosión, multiplicando las pérdidas. No es una obra que construya futuro; lo hipoteca.

60 metros intocables: la norma que la obra ignora. Para comprender la polémica sobre la vía propuesta por la Gobernación del Cesar, es necesario precisar dos conceptos, ronda hídrica y franja de protección. La ronda hídrica es el espacio que protege al río y sus ecosistemas, incluye el cauce, la franja de protección, las zonas de inundación natural y los humedales asociados. No tiene un ancho fijo, pues su delimitación depende de las dinámicas del cauce, el terreno y la biodiversidad; mientras que la franja de protección o Zona de Manejo y Preservación es una franja de terreno paralela al cauce, generalmente medida desde el borde de la corriente principal. Su objetivo es cuidar el cauce para evitar la erosión y el daño, además de dejar espacio para que el río pueda moverse de manera natural y conservar su equilibrio.

El trazado modificado: ¿ahorro o improvisación?. La Avenida del rio “vía paisajística” contratada por la Gobernación del Cesar es una modificación del trazado original de la vía paisajística planteada en el POT, que comprendía en su tramo inicial un recorrido por la circunvalar y luego la carrera cuarta. La Gobernación argumenta que el cambio se justificó por razones de viabilidad financiera, ya que construir el trazado original habría generado sobrecostos en rellenos y obras de ingeniería necesarias para ampliar el perfil vial de la carrera Cuarta, donde, de acuerdo con la consultoría, sería obligatorio rellenar taludes de hasta 8 o 9 metros.

A partir de estas afirmaciones surgen preguntas como:

  •  ¿Qué altura debería tener la vía que funcionaría como jarillón para retener las inundaciones en caso de una creciente extrema o retorno de los 100 y 50 años considerando la falla geológica activa en la cuenca alta?
  • ¿No tendría la vía que igualar la altura de la carrera Cuarta y Circunvalar para cumplir esa función de proteger el suelo urbano de la ciudad y las áreas con asentamientos formales e informales ?
  • ¿Es más costoso rellenar taludes al lado de la carrera 4ta para ampliar la vía paisajística que construir una vía jarillón desde cero?
  • ¿No es más estratégico y una mejor inversión de los recursos públicos ampliar y reforzar el perfil de la Cuarta y la Circunvalar para corregir las fallas geológicas que presenta y mejorar la seguridad vial?

Corredor vial disfrazado de Ecología. En el debate urbano de Valledupar es clave distinguir entre un corredor verde y un corredor ambiental, conceptos que a menudo se confunden. El corredor verde forma parte de la planificación urbana sostenible: es una franja de vegetación dentro de la ciudad que promueve el transporte sostenible, la mitigación del cambio climático, la resiliencia urbana y la mejora de la salud pública, al integrar la arborización con los espacios públicos. Su objetivo es mejorar la calidad de vida y reducir la contaminación, aunque sin una adecuada planificación puede derivar en simples estrategias paisajísticas de alto costo y escaso impacto ambiental.

En contraste, el corredor ambiental cumple una función ecológica esencial: conecta ecosistemas y hábitats fragmentados, facilita la movilidad de especies, conserva la biodiversidad y amortigua fenómenos como la erosión, las inundaciones y el aumento de temperatura. Busca mantener vivos los procesos naturales que la sostienen. Por eso, mientras el corredor verde pertenece a la ciudad, el ambiental pertenece a la naturaleza y ambos solo funcionan si se respetan sus límites y propósitos.

Por otra parte y recapitulando lo dicho por la SCI, la SCA, Corpocesar y el propio Foro Ambiental del Cesar en sus pronunciamientos a la opinión pública, sobre el particular de las observaciones a la nombrada vía, tenemos:

1.- Como parte de las acciones urbanísticas que definen el modelo de ordenamiento territorial de Valledupar, en los documentos del POT de Valledupar (Acuerdo 011 de 2015 y Modificación excepcional 014 de 2023) se localiza y se señalan las características de la Vía Paisajística parque Guatapurí, a la cual se le asigna en el Artículo 27 la función de delimitar la Zona de manejo y preservación del río Guatapurí que se extiende hasta la ronda hídrica;

2.- El mismo artículo 27 establece que la Zona de manejo y preservación tiene por objeto prevenir las amenazas por inundación, y contribuir a la superación del déficit de espacio público mediante su adecuación para la conformación del Ecoparque lineal río Guatapurí, el cual es responsabilidad de la administración municipal;

3.- De igual manera el artículo establece que, en la Zona de manejo y preservación del río Guatapurí en la margen derecha del área urbana, se podrá cumplir con las obligaciones urbanísticas previstas en el POT. Esta zona se encuentra identificada en los planos denominados FORM-GEN-ME-03B “Estructura ecológica principal suelo urbano y expansión ESCALA 1:15.500” y FORM-URB-ME-02 “Áreas Protección Ambiental Urbana ESCALA 1.15.500”;

4.- El artículo 28 del POT determina que la zona de manejo y preservación del río Guatapurí y la ronda hídrica son suelo de protección y establece un régimen de usos compatibles con la función de protección. Esta condición está claramente especificada en el plano FORM-URB-ME-02 “Áreas de conservación y protección ambiental”, así como en el plano FORM-GEN-05 “Estructura ecológica principal suelo urbano y de expansión”.

5.-  Corpocesar recuerda que el Artículo 169 del POT “Lineamientos para abordar el proceso de planeación y ejecución del Ecoparque Lineal del Río Guatapurí.  Corresponderá a la Secretaría de Obras Públicas en coordinación con la Oficina de Planeación Municipal adelantar el proceso de planeación, diseño y construcción del Ecoparque lineal del río Guatapurí. Lo anterior sin perjuicio que la administración contrate una gerencia del proyecto que articule las competencias y programación de actividades de todas las entidades que puedan estar involucradas en la ejecución del proyecto”, define que el Municipio de Valledupar es la competente para proponer el Plan Maestro obras e intervenciones en ese suelo de protección.

De igual forma menciona que en la Fase de Planeación Previa prevista en ese artículo, se determina que:

También se debe priorizar aquellas áreas que cuenten con avance de los estudios técnicos y/o jurídicos. Para el efecto se deberá recopilar y tener en cuenta los estudios adelantados por las distintas entidades públicas y privadas, tales como CORPOCESAR, la Gobernación del Departamento y demás.   Si hay decreto de la alcaldía frente a cualquier modificación al trazado vial de la Vía paisajística parque Guatapurí definida en el POT vigente, que se acerque al río Guatapurí, pondría en peligro tanto el área destinada a la Zona de manejo y preservación como el área del Ecoparque lineal lo cual afectaría las siguientes 20 normas municipales fuente (SCA):

Principio de precaución: detener hoy para no lamentar mañana. El fallo de la tutela radicada bajo el número 20001-40-09-010-2025-00346, proferido por el Juzgado Décimo Penal Municipal que amparó parcialmente los derechos al ambiente sano y a la vida frente al proyecto “Avenida del Río” (Vía Paisajística Parque Guatapurí), ordenó a la Gobernación del Cesar y a Corpocesar verificar, antes de iniciar el contrato, que el trazado no invada la zona de inundación histórica del río, con base en cuatro puntos técnicos y bajo los principios de prevención, precaución y enfoque eco céntrico como la de la Sentencia T-622 de 2016 que convirtió al Río Atrato sujeto de derechos.

Sin embargo, el juez negó declarar al Río Guatapurí como sujeto de derechos, designar guardianes, suspender el proyecto y las licitaciones LOP-SIN-0003-2025 y CMA-SIN-0002-2025, exigir estudios ambientales adicionales, consulta previa y audiencia pública, al considerar que no se probó deterioro actual ni presencia de comunidades indígenas en el tramo urbano (POMCA 2019).

Esta decisión es parcial, ya que, aunque reconoce riesgos ambientales y aplica principios preventivos, no aborda el núcleo de la tutela ni garantiza una protección integral del río como ecosistema estratégico, corredor biológico y territorio ancestral indígena.

Según varios expertos consultados sobre la obra de la “Avenida del río” propuesta por la Gobernación del Cesar con la venia del municipio de Valledupar, expresaron: El sabio y experto Biólogo Mario Avellaneda funcionario que trabajó en el antiguo INDERENA y conocedor de la cuenca del río Guatapurí y de muchas experiencias similares a nivel nacional, comentó: 

“El primer río que tuvo serios problemas y que generó 2000 muertos fue el río Páez, en el Departamento de Huila, junto a pesar de un estudio que hicimos desde eL inderena y que, avisamos, no fue tenido en cuenta y el río Páez se llevó 2000 indígenas paeses y bueno, los ríos en Colombia, que son de montaña tienen problemas. Los ríos de montaña todos por su dinámica, pueden generar serias complicaciones a las comunidades humanas en las partes bajas, pero específicamente hay unos ríos que en Colombia nos preocupan y nos han preocupado mucho desde hace mucho rato; los 2 ríos que tienen problemas en este momento más complicados por tener asentamientos humanos en sus abanicos en Colombia son el río Guatapurí, que tiene Valledupar, y el río cravo sur, que tiene a la ciudad de Yopal, ambos ríos son corrientes que generan grandes crecidas en algunas épocas del año, sobre todo en las épocas de lluvias altas en la montaña y tienen abajo un abanico muy amplio. Guatapurí tiene pues, a la ciudad de Valledupar y Guatapurí tiene unas particularidades como río en su lecho, en la parte alta.

El río tiene un estrecho arriba del asentamiento del pueblo de Guatapurí, el pueblo KanKuamo que permanentemente ha venido generando procesos de degradación hacia el cauce que es estrecho ahí, y el hecho que represe el río, pues va acumulando materiales cuando rompe las pequeñas presas que ha hecho, pero si ustedes han visto el río en la parte que se comience el abanico, hay unas grandes piedras que como digo yo, esa no la llevaron las Tracto mulas, sino las bajo el río en una gran crecida. Seguramente esa gran crecida ocurrió porque se vio taponar la parte estrecha por el corrimiento que tiene la falla allá en el cerro de las mujeres en el rio Guatapurí, el pueblo de Guatapurí, arriba esa falla está activa, es una falla que está entre el río Badillo y el río Guatapurí, y obviamente los movimientos que se generan en la ladera, taponan,  es bueno hablar con los indígenas, ahí en el corregimiento de chemesquemena, que llevan una historia más concreta de muchos años y se han dado cuenta de qué ha pasado con el río cuando se ha represado.

¿Qué significa eso? Que cualquier desarrollo que se haga en la en la parte del río, sobre todo en el abanico, pues tiene que considerar las dinámicas que ha tenido ese río históricamente. Ese río históricamente ha tenido avenidas muy grandes de agua, pero también ha tenido flujos de lodo y escombros.En el caso de el Páez encontramos que el flujo del lodo alcanzó una columna de 250 m de altura y esa columna bajó derechito y pues se llevó la gente. Lo mismo ocurrió con el río Lagunilla, cuando se llevó a Armero.

Entonces uno dice, hay 2 ríos que tienen problemas por los asentamientos en el abanico que son el río Guatapurí con Valledupar y el río Cravo Sur en Yopal, en Valledupar y Yopal entonces hay que tener mucho cuidado y para efectos de obras es necesario que se haga un estudio que tenga un periodo de recurrencia no menor de 100 años. ¿Por qué? ¿Porque los 100 años nos permiten recoger la historia, la historia, qué ha pasado en 100 años? ¿En ese río? Hay que averiguar qué ha pasado, hay que mirar las estaciones hidrológicas y climáticas que estén ahí y hacer un análisis hidrológico y climático que nos permita tener seguridad de las dinámicas hidrológicas, pero también hay que hacer un trabajo que me parece que debiera hacerlo, el servicio geológico minero Colombiano sobre la parte de las dinámicas de flujos del lodo, escombros para que nos diga cuál es la historia del movimiento de crecidas con flujos del lodo y  escombros que muestra el río en el abanico.
Los expertos deben hacer ese análisis, obviamente son los del Servicio geológico minero, ellos deberían hacer un estudio antes de cualquier trabajo que se haga sobre el río, para mirar cuáles son las zonas que deben ser como siempre se hace un estudio para efectos de amenaza y riesgo, porque con ellos vamos a trabajar el tema de amenaza y riesgo.
Cuáles son las zonas rojas, las zonas naranjas, las zonas amarillas y las zonas blancas, de tal suerte que, si la obra toca una zona roja, pues no la podemos hacer ahí al hacer la evaluación de ese estudio de periodos de recurrencia de 100 años sobre la parte hidrológica y la parte de flujos del hoy de escombros. Aquí nos toca lo mismo en Valledupar, pero ya que está el proyecto, pues es bueno que el proyecto le pidamos que haga el estudio, porque ese estudio va a beneficiar el desarrollo futuro de Valledupar. 
Entonces a mí me parece que es una buena oportunidad para Valledupar con estas obras, que estas obras hagan esos estudios para la obra y para otras que quieran desarrollar, o sea, no es oponerse al desarrollo, pero la obra tiene que hacerse juiciosa, considerando los temas de amenaza y riesgo y considerando los temas de protección ambiental.
Sin eso uno no puede hacer obras en Colombia, tenemos normas y hay que hacerlas respetar.”

El Otro experto vallenato cañaguatero, Dr. Emel Enrique Vega Rodríguez - Profesor de Geociencia – Universidad Nacional de Colombia – Sede Bogotá, Ingeniero hidrometeorólogo, Magister en Meteorología, candidato a PhD en Meteorología. Profesor asociado del posgrado de Meteorología de la Universidad Nacional de Colombia.

“Respecto a la discusión sobre la construcción de una avenida en las orillas del río Guatapurí puedo decir lo siguiente: En los ríos que fluyen de sur a norte, o de norte a sur como el río Guatapurí aparece la acción de la fuerza de "Coriolis" cuya función es desviar los cuerpos en movimiento hacia la derecha en el hemisferio norte y hacia la izquierda en el hemisferio sur, en donde los ríos tratan de salirse de su cauce hacia la derecha y por tanto socavan la orilla de la derecha y depositan los sedimentos en la orilla de la izquierda, lo cual hace que en el río Guatapurí la orilla de la derecha (donde está Valledupar) sea más alta y en la orilla de la izquierda deposité los sedimentos haciendo los terrenos que están próximos a población del Jabo muy fértiles.

Al recubrir con cemento las orillas del río Guatapurí, se pierde la rugosidad (aparece un problema de disminución de "capa límite") y por tanto la velocidad del flujo de agua se incrementa lo que podría generar inundaciones en las zonas de cultivos aledañas al río y poblaciones aguas abajo de la ciudad de Valledupar como el Tupe, las Pitillas, las Casitas y durante las épocas de sequías el río se secaría mucho más rápido por la velocidad y el calentamiento.

En cada roca roja (Cuarzo Monzonitas) del río Guatapurí hay todo un patrimonio geológico, pues estas son muy duras (golpeenlas con un martillo y verán que el martillo queda rayado) y poco comunes, por eso son apetecidas para la ornamentación, pero además en cada una de estas rocas hay experimento de "capa límite" con los cuales se estudian la turbulencia en hidrodinámica y en aerodinámica para entender: cómo y porqué vuelan los aviones. Gracias a eso mismo se genera el sonido del río, que es resultado del estallido de las burbujas de aire del oxígeno disuelto que contiene el río y entre más suene, más intenso es el proceso de oxigenación y por eso es tan deliciosa el agua del Guatapurí, lo cual le ha permitido albergar toda una cantidad de pececitos que de niño alimentaba con los mocos que me salían después de superar las gripas en épocas de lluvias. Entonces entre más golpes experimenten las corrientes de agua, mayor será el sonido que producen, mayor será su capacidad de oxigenación, mayor será la salubridad y cantidad de fauna, menor será la velocidad del flujo y menor será su potencial erosivo, desestabilizador de taludes, generador de sedimentos y de materiales como gravas y arenas.

Adicionalmente la vegetación que cubren las orillas del río además de alojar toda una fauna de monos y aves, estabilizan los taludes de las orillas y protegen a la ciudad de Valledupar de efecto devastador de las avenidas torrenciales como la ocurrida el 31 de octubre de 1981, cuando el río pasó por encima del puente de Hurtado, se metió dentro de las instalaciones de la UPC, devastó toda la arborización de las orillas, acabó con la isla del amor donde hacían paseo de hoyas y hasta se enamoraban los viejos vallenatos, pero esa vegetación en ese momento  salvó a la ciudad de algo mucho más grave que ha podido acontecer.

Lo anterior fue solo una muestra que los ríos tienen ciclos dinámicos, donde se producen avenidas torrenciales y éstas tienen unos tiempos de recurrencia bastante amplios: 50, 100, 200, 500 y 1000 años, es decir que en estos tiempos de retornos o períodos de retornos: el río puede generar una creciente de proporciones incalculables a consecuencia de los mismos períodos de recurrencias de algunos procesos atmosféricos, razón por la cual no es recomendable hacer obras civiles e infraestructuras en las orillas de muchos ríos en las regiones ecuatoriales, debido a severidad y rapidez con la ocurren muchos procesos en la atmósfera de estas latitudes, debido al exceso de calentamiento oceánico durante algunos años."

De corredor ambiental a autopista exprés. En conclusión, la llamada “Avenida del Río” no es más que un proyecto que maquilla infraestructura vial bajo el disfraz de sostenibilidad. Al final, queda como un ejercicio de imaginación visualizar un corredor verde que en realidad es gris, como un homenaje al concreto disfrazado de ecología. Mientras el mundo avanza hacia la renaturalización de sus ríos y la recuperación de ecosistemas urbanos, Valledupar parece insistir en el error de encerrar al Guatapurí en concreto, ignorando la normativa ambiental, la ronda hídrica y las verdaderas necesidades ecológicas de la ciudad. Los corredores verdes como están planteados actualmente en el POT son una antesala al verdadero corredor ambiental que es el Ecoparque Lineal Guatapurí, y que hoy parece un espejismo lejano que desaparecería, gracias a la propuesta que la gobernación del Cesar licitó y adjudicó.

Lo que el Guatapurí exige son políticas de conservación, inversión en corredores ambientales reales y planificación responsable, no un costoso proyecto que compromete el futuro de uno de los símbolos naturales más valiosos de Valledupar.

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Andres Molina
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