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Valledupar, 28 de julio de 2017.-

La Oficina Jurídica de la Corporación Autónoma Regional del Cesar, CORPOCESAR, hizo acompañamiento a la comunidad indígena arhuaca para verificar la explotación de yacimiento minero a la mina La Peña del Horeb, en el kilómetro 4 vía La Mesa, jurisdicción del municipio de Valledupar, que opera la empresa minera Explominerales de la Costa S.A.

Según el Jefe de la Oficina Jurídica de Corpocesar, Julio Rafael Suárez Luna, manifestó que “esta cantera no goza de licencia ambiental y no tiene título minero por lo tanto se  configura como minería ilegal. El proceso está en formulación de cargos donde se le dará cumplimiento a todas sus etapas”.

COOPERAS viene acompañando este proceso desde el año 2016 cuando inició el procedimiento sancionatorio ambiental contra la empresa Explominerales de la Costa S.A. por constantes denuncias de la comunidad que venía padeciendo afectaciones de salud derivados del polvillo que emite esta cantera, existiendo un alto grado de contaminación.

La autoridad ambiental ratificó la medida de suspensión preventiva de actividades a la empresa Explominerales de la Costa S.A. Esta decisión se justificó porque dicha compañía no presentó los documentos que acreditaran el ejercicio de actividades mineras en la zona.

Así mismo, en la visita realizada por parte de los técnicos de Corpocesar, se evidenció material acopiado de grava y material triturado e infraestructura para movimiento y transformación de grandes volúmenes de material.

A través del Auto N° 654 del 19 de julio de 2017, la Oficina Jurídica de Corpocesar, en uso de sus facultades legales y constitucionales, formuló pliego de cargos contra la empresa Explominerales de la Costa S.A por la presunta infracción a las normas ambientales.

Finalmente, CORPOCESAR garantizará el derecho al debido proceso de la empresa Explominerales de la Costa S.A. hasta finalizar el procedimiento sancionatorio ambiental.

Jorge Oñate, el maestro

Publicado en Generales

Por José Luis Bustos

 

"…A mi compadre Poncho Zuleta

Y a Jorge Oñate Yo los admiro,

Porque ellos abrieron el camino

Pa´ que el folclor se fuera adelante…

Con acordeones de clase,

Como Emiliano y Colacho

Miguel López Baluarte

Tres  excelentes memorias…

 Yo reconozco la historia

Que forjaron dos cantantes."

 

Esas hermosas líneas son de la inspiración del hombre que ganó todo sin reclamar nada, que fue grande por la razón más noble: Su sencillez y la capacidad increíble de no envidiar nada a nadie: Diomedes Díaz.

La polémica está servida, opinemos entonces.

Yo comenzaría por aclarar algo que  no se ha podido entender del todo, y es que la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata es una entidad de derecho privado, de manera que acusar a una familia de robarse sus recursos es tan absurdo como entrar al propio closet, sacar una camisa y ponérsela y que luego el vecino diga que uno se la robó.  Aquí el punto no es poner en tela de juicio la Fundación, ella tiene sus miembros, sus directivas y nos guste o no, ellos hacen y ejecutan sus reglas y políticas, de manera que la cosa no es por ahí.

A mí me hubiese encantado, y ello no significa  en modo alguno que no apruebe un homenaje a Carlos Vives, ni más faltaba, que el homenaje se le hiciera al Maestro Jorge Oñate, y voy a explicar por qué…

Es una delicia escuchar como el mismo narra sin prepotencia que en los inicios, el Rey Vallenato debía grabar un Larga Duración tocando y cantando. Eso lo cumplió hasta el gran Colacho Mendoza, que de canto, pocón pocón…  Pero cuando el rey fue Miguel López, ese sí que no cantaba y su paisano Jorge, con una voz de barítono que aún hoy 50 años después conserva intacta, tuvo la visión: Vio una oportunidad.

Pocos lo saben, pero ya él lo había intentado en 1968 con un grupo sin fortuna llamado Los Guatapurí con el que grabó como cantante principal un trabajo titulado Festival Vallenato pero un año después, graba con el grupo Los Hermanos López como cantante principal, primero en su género y de allá al día de hoy inició una exitosa carrera en la que ha ganado todo, Cuatro Congos y un Súper Congo de oro en al Carnaval de Barranquilla; un premio Grammy a la Excelencia Musical, incontables discos de Oro, de platino, de Diamante… Se ha hecho merecedor de innumerables distinciones, el Congreso de la república lo condecoró como el Gran Maestro que es…

Así es.

Menos un homenaje del festival de la leyenda Vallenata, el Maestro lo ha ganado todo.

O él busca a los reyes o los reyes lo buscan a él pero lo cierto es que tiene en su historial tres Reyes de Reyes, nada menos, y los simplemente Reyes siempre pusieron sus notas al servicio de su voz portentosa…

La edad ha dulcificado su carácter, porque hay que decirlo: El Maestro ha sido un hombre de fuerte temperamento, pero esa quizá sea la fuente de donde mana su inagotable voluntad de imponerse sobre el destino, porque Jorge Oñate ha sido en el arte de todo, menos un exponente mediocre. Inventó la figura del cantante, que terminaría siendo, gracias a él, lo más importante del conjunto vallenato, no lo digo yo: Se lo dijo en Magangué, en la tarima y en versos mientras lo despedía del conjunto, Iván Villazón a su acordeonero Iván Zuleta…

El escándalo y la vulgaridad no hicieron y ya no lo harán, presencia en su larga carrera, provinciano en su físico, nunca abandonó su pueblo La Paz, pero inmenso en el universo de la música, sus canciones hacen soltar lágrimas de nostalgia a cualquier colombiano en cualquier esquina del globo…

Ir a su casa es una experiencia extraña: Enloquece buscando mil formas de hacer sentir a su visitante tan especial como si la celebridad fuese uno y no él. Exquisito anfitrión contradice de manera alucinante su fama de soberbio: Él mismo sirve los cafés y las almojábanas hasta al más humilde de los que llegan a su hogar, se  preocupa de brindar toda clase de manjares qué de nuevo, él mismo, no la servidumbre, sirve en cada plato; irse de su casa es difícil, insiste en que no lo dejen solo, y cuando ya es imposible detener a la visita, entra a la cocina y sale cargado de panes, almojábanas pacíficas, dulces de toda clase y la amenaza de que la próxima vez si atenderá a la visita como debe ser!!!

Cuenta historias, canta, se ríe de todo, llora con facilidad, se le olvidan cosas, llama a Nancy su esposa para que apunte lo que uno dice para repetirlo en su próximo trabajo: Jamás lo hace, pero es bello que tenga esas deferencias con uno.

Sí. Yo hubiese preferido que este homenaje fuese para ese enorme ser humano que tantas canciones bellas nos ha cantado, pero cada quién es rey de su castillo, y el festival va a homenajear a otro ser humano formidable: Carlos Vives, un ángel disfrazado de mortal que es capaz de reinventarse una y mil veces de sus propias cenizas: Felicitaciones a Carlos Vives, que se merece este y mil homenajes más…

Pienso que como en el carnaval de Barranquilla, ya debe empezar a ser más democrática la fiesta. Propongo que organicemos en alianzas Público – Privado, los homenajes paralelos, no solo el del Maestro, también el de Alfredo, el del Turco Gil, el de todos ellos…

Esto en nada perjudicaría nuestra fiesta amada del festival ni a la Fundación: Al contrario, para todos  hay  público, se robustecería el festival y acabaría para siempre esa bizantina, tonta y mezquina discusión sobre una  sola familia: A esa familia le agradezco que haya traído la fiesta hasta este punto; un punto en el que todos cabemos, un punto en el que deben nacer nuevas fundaciones para el bien de todos.

Como dijo Diomedes: A la Fundación hay que agradecerle, ella abrió el camino.

Una cosa es la Fundación y otra es el Festival, si al parecer se volvieron una, no es culpa de la fundación, sino de nuestra falta de iniciativa, de nuestra obsesión de criticar sin proponer...

Desde este escrito anuncio que ya estoy en los preparativos para el homenaje del Maestro en el próximo festival, espero apoyo de todos, especialmente de la Fundación  Festival de la Leyenda Vallenata, ellos crearon el camino, son los mejores guías que se pueda imaginar.

Twitter: 

Fiscal: no nos estigmatice

Publicado en Editorial

En su introducción al Lexicón del Valle de Upar, Consuelo Araujonoguera describió con gran maestría y precisión el extraordinario poder de las palabras. En aquel entonces expresó la Cacica que “la palabra es poder y es luz, es fuego y es agua. Es fortaleza y es ternura y es también libertad.” Nos mostraba la Cacica el doble haz de las palabras que como una espada de dos filos puede causar mucho bien o también mucho mal.

En este sentido, bien enseñan los semiólogos que el lenguaje no es neutral, por el contrario, éste (como sus reglas) ha sido construido a lo largo de los siglos con los valores –y también los prejuicios– de las sociedades dominantes.

Valga este introito para traer a colación la infortunada frase expresada por el Fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez Neira, quien tuvo la desdicha de bautizar como “operación Acordeón” la investigación sobre el desvío de fondos del Canal de Isabel II, la empresa pública de aguas de Madrid, España, que controlaba las empresas de acueducto de Santa Marta y Barranquilla. En efecto, en el marco de un convenio de cooperación judicial celebrado con la Fiscalía de España, el Fiscal colombiano aseveró que En Colombia la llamamos operación Acordeón. El acordeón es un instrumento que ha tomado muchas raíces en el Caribe colombiano y la investigación en lo que tiene que ver con Colombia se relaciona con la forma como se diluyeron los capitales públicos en las empresas de servicios públicos.

Rápidamente los principales medios de comunicación tanto de España como de Colombia reprodujeron las palabras del Fiscal General e hicieron eco del nuevo término acuñado. Así, el principal diario ibérico, El País, tituló hoy “Del ‘caso Lezo’ a la operación Acordeón, el escándalo de corrupción que une Madrid y Colombia.”

Asociar al acordeón –y por extensión– a la música vallenata con un escándalo de corrupción internacional que involucra la defraudación de recursos públicos no es una mera inocentada del Fiscal General. Lleva implícita una condena social y una mirada despectiva y estigmatizante por parte de la cabeza del ente investigador penal. Creemos en la buena fe de Néstor Humberto Martínez, pero su error debe ser enmendado oportunamente, antes de que sea demasiado tarde.

No se trata aquí de una mera discusión semántica sobre que palabra usar para acuñar la versión colombiana del caso Lezo. Se trata, sí, de defender el nexo inescindible que se ha forjado entre el bello instrumento que nos arruga el alma y el vallenato, la música vernácula más popular de Colombia y hoy declarada por la Unesco patrimonio inmaterial de la humanidad.

En pocas palabras, desde esta tribuna de la provincia, le exigimos al Fiscal General y también a los medios nacionales no estigmatizarnos.

¿Qué pasa con el Festival Vallenato?

Publicado en Editorial

Es inmensa la expectativa que existe a nivel nacional por la realización del Festival Vallenato, certamen que llega a sus bodas de plata y que tiene el atractivo adicional de tener una edición especial: el concurso Rey de Reyes en la categoría Profesional, en la cual sólo podrán participar ganadores de años anteriores.

Sin embargo, a pesar de la expectativa sobre el evento, es muy poca la información que ha divulgado la entidad rectora del certamen, a pesar de que el Festival está a la vuelta de la esquina y faltan cerca de tres meses para su realización.

Son muchos los ejemplos que reflejan no sólo la falencia comunicativa de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata sino también su falta de planeación y organización. Ni siquiera existe hoy afiche promocional sobre los 50 años del Festival, cuando ya era costumbre que el afiche oficial se publicase en el segundo semestre del año anterior al certamen. Ni el propio portal de noticias de la entidad www.festivalvallenato.com está actualizado con las nuevas fechas del Festival 2017. En efecto, si un participante quisiera inscribirse en alguna de las categorías de los diferentes concurso, le saldría un formato de inscripción correspondiente al festival pasado (2016).

Pero más allá de estas críticas de forma, lo verdaderamente preocupante es que aún se desconocen cuáles son las reglas de juego para el concurso Rey de Reyes donde está centrada la atención de los amantes de la música vallenata. ¿Existirá una edad límite para los participantes al concurso como se aplicó en anteriores ediciones del Rey de Reyes? ¿Se retomará para esta edición la idea de usar los tradicionales kioskos en la Plaza Alfonso López para el concurso de acordeoneros cómo se usaba en los inicios del Festival? ¿Se aplicará a esta categoría la regla de que los jurados podrán decirle al concursante que interprete una canción de un listado de canciones pretederminadas? Y a propósito de jurados ¿cómo se escogerán los jurados que evaluarán a los veteranos reyes concursantes? ¿quiénes serán los escogidos? ¿Existirá también Rey de Reyes para el concurso de Canción Inédita?

A estas alturas era para que la Fundación hubiese despejado ya estos y otros interrogantes sobre la celebración del Festival, sobre el cual tampoco se conoce cuál será la programación oficial ni los artistas invitados que se presentarán en cada noche de espectáculos.

La falta de información por parte de la Fundación da pie para que empiecen a tomar fuerza nefastos rumores que le hacen daño al certamen, el más dañino de todos es que ya estaría “cocinado” todo para coronar como Rey de Reyes este año al controversial acordeonero Alfredo Gutiérrez, tres veces rey del Festival.

Ya pasó el periodo de vacaciones pero pareciese que tanto el presidente como la Junta Directiva de la Fundación estuvieran aún aletargados en la organización del Festival. ¡Es hora ya que se despierten!

Valledupar.

La constructora Valle Casa expuso su posición en torno a la controversia registrada a raíz de una queja interpuesta por la Junta de Acción Comunal, de la urbanización Francisco El Hombre, respecto a una supuesta ocupación de las áreas de cesión y educativa.

De acuerdo con el abogado Aldemar Montero, quien representa a la firma constructora en este caso, la administración municipal al momento de realizar el levantamiento territorial o topográfico para establecer y delimitar la  área de cesión obligatoria otorgada por Valle Casa  al municipio de Valledupar mediante escritura pública número 0708 del 31 de mayo de 1999, extendida ante la Notaría Tercera del Círculo, no tuvo en cuenta los linderos establecidos en dicho instrumento público, y mucho menos la cabida del área de cesión, área que posteriormente fue apropiada y utilizada por otra firma constructora que gerencia Carlos Gutiérrez, firma que desarrolló el proyecto urbanístico correspondiente al conjunto cerrado “María Isabela”.

Afirma el abogado Montero que el municipio de Valledupar perdió de vista y no consideró la relevancia del hecho de que al momento de materializar la construcción del conjunto cerrado “María Isabel”, el urbanizador responsable del mismo, valiéndose de la omisión de la Oficina Asesora de Planeación del municipio de Valledupar y la Corporación Autónoma Regional del Cesar, procedió a modificar e intervenir ilegalmente el cauce de la acequia “Las Mercedes” para desarrollar su proyecto urbanístico, en desmedro del área de cesión obligatoria entregada previamente por Valle Casa al ante territorial.

De acuerdo con el vocero de Valle Casa, existe una diferencia sobre la cabida real del área de cesión, por cuanto por una parte el municipio considera que dicha área corresponde a 457,24 metros cuadrados, cuando en realidad la firma constructora que gerencia Carlos “Kalule” Gutiérrez se apropió de 2,607 metros cuadrados al momento de desarrollar el conjunto “María Isabel”, cuando, de manera ilegal, desvió la acequia Las Mercedes.

Según el jurista, la administración municipal realiza una ocupación ilegítima de la administración sobre el remanente o saldo del globo inmobiliario de propiedad Valle Casa  y su falta de resolución a ésta situación, obedece a que el profesional encargado de realizar el levantamiento topográfico adelantó el mismo sin tener en cuenta que el lindero que permitía encontrar la cabida real era el cauce original y natural de la acequia Las Mercedes y que dicho cauce natural de la acequia fue rodado, desplazado, intervenido o modificado hacia el área de terreno cedida por Valle Casa al municipio de Valledupar, mediante escritura pública No. 0708 del 31 de mayo de 1999, extendida ante la Notaría Tercera del Circulo Notarial de Valledupar.

En ese sentido, el hecho de que el municipio de Valledupar hubiese omitido sus obligaciones de control urbanístico sobre la construcción y desarrollo del proyecto urbanístico María Isabela, y que este se haya apropiado de los terrenos de propiedad del municipio, no justifica que el ente territorial pretenda ocupar de hecho e ilegítimamente el remanente o saldo inmobiliario de propiedad Valle Casa, so pretexto de completar la cabida del área de cesión obligatoria que en otrora le había sido entregada y en efecto debidamente recibida, pues Valle Casa no tiene el deber jurídico de soportar el daño irrogado con la ocupación municipal, legitimando y entregando más área de la que le correspondía ceder obligatoriamente. 

Finalmente, Aldemar Moreno puntualizó que la administración municipal se encuentra lesionando sistemáticamente los principios constitucionales al debido proceso administrativo, confianza legítima (buena fe) y seguridad jurídica de Valle Casa, al trasgredir el derecho de propiedad mediante una expropiación sin indemnización previa, y el desconocimiento de una situación jurídico administrativa consolidada, en la medida en que la sociedad aludida había cumplido con su obligación urbanística mediante escritura pública No 0708 del 31 de mayo de 1999, extendida ante la Notaría Tercera del Circulo Notarial de Valledupar.

Valledupar.-

A través de la aplicación de encuestas que trae la red social Twitter, Radio Guatapurí sondeó la opinión de sus oyentes y seguidores en dicha red social sobre su intención de voto en el plebiscito, mediante el cual el presidente de la República consultará a los colombianos si refrendan o no los acuerdos logrados entre el gobierno y las FARC en el marco del proceso de paz adelantado en La Habana, Cuba.

A la pregunta de “¿Cómo piensa Usted votar el próximo 2 de octubre en el plebiscito?”, respondieron 399 personas de la siguiente forma:

Un 47% de los encuestados contestó que votará SI en el plebiscito, frente a un 45% que expresó que votará NO, es decir, en este sondeo de opinión la diferencia porcentual entre el SI y el NO es de apenas 2 puntos.

Por su parte, un margen del 7% señaló que se abstendrá de votar en dicha jornada de consulta, mientras que un 1% manifestó su intención de votar por una asamblea constituyente.

De otro lado, hoy fue revelado un nuevo sondeo de opinión realizado por la firma encuestadora Datexco, por solicitud de una alianza nacional de medios. En dicha encuesta, el SI obtiene un 39.2% de intención de votos, frente a un 27.7% que votará NO. Los abstencionistas suman un 21.8% y los indecisos un 10.5%. 

Nota: Radio Guatapurí aclara que el sondeo de opinión realizado sobre el plebiscito no es una encuesta formal en sentido técnico, sino un simple sondeo de opinión entre sus oyentes y seguidores en la red social Twitter.

Colombia olímpica

Publicado en Editorial

Una alegría colectiva invade al pueblo colombiano por la decorosa y exitosa participación de nuestros deportistas en las Olimpiadas de Rio que acaban de finalizar.

No es para menos. Lo conseguido en Rio supera, con creces, la actuación del país en los juegos olímpicos de Londres, hace cuatro años y se constituye en la más gloriosa figuración en toda su historia. En Londres, cabe recordar, Colombia ocupó la posición 38 a nivel mundial y la cuarta a nivel latinoamericano, al obtener ocho medallas en total: una de oro –Mariana Pajón–, tres de plata y cuatro de bronces, uno de esos bronces con el taekwondoga cesarense Óscar Muñoz.

En Rio, coincidencialmente Colombia obtiene nuevamente un total de ocho medallas, pero con distinta distribución: tres de oro, dos de plata y tres de bronce. Además de las medallas, nuestros atletas obtuvieron 19 diplomas olímpicos. En el medallero final, nuestro país escala 15 posiciones con relación a Londres y termina en el puesto 23 a nivel mundial, y, de paso, se consolida como el cuarto mejor latinoamericano, sólo superado por Brasil (puesto 13), Jamaica (puesto 16) y Cuba (puesto 18).

Detrás de esta hazaña hay toda una estrategia que completa ya dos décadas, la cual parte de la adopción en el gobierno de Uribe de una política pública para aumentar la inversión en el deporte y desarrollar programas tutelares para descubrir talentos y formar nuevos deportistas. En efecto, en cuanto a lo primero (inversión), la destinación específica del impuesto a la telefonía celular permitió incrementar los recursos disponibles tanto para la infraestructura deportiva como para la formación de atletas. Asimismo, la implementación de programas como Deportista Apoyado y Súperate contribuyeron a, de una parte, preparar a los deportistas de alto rendimiento, y de otra, detectar el semillero de talentos en las regiones.

Este esfuerzo conjunto implicó la articulación de distintas entidades del orden nacional, con Coldeportes a la cabeza, y del orden territorial, como las federaciones, las ligas y los clubes. Es una muestra que el trabajo articulado de distintos entes, con la adecuada inversión de recursos, da buenos resultados.

Sin embargo, lo logrado en Rio no debe cegarnos frente al hecho que aún hay muchos aspectos por mejorar. En primer lugar, Londres y Rio nos enseñan que Colombia parece haberse especializado en los deportes individuales pues, sin excepción, todas las medallas obtenidas pertenecen a este tipo de disciplinas, mientras que en los deportes de equipo se obtienen resultados mediocres. Adicionalmente, no sólo el estado debe apostarle a nuestros deportistas. Falta también mucha mayor inversión del sector privado que tradicionalmente le ha apostado sólo a deportes con impacto mediático como el fútbol y el ciclismo de ruta, pero que no suele invertir en otras disciplinas.

Si queremos seguir cosechando éxitos y superar en Tokio lo logrado en Rio, desde ya el país debe redoblar el esfuerzo.

Puede escuchar el audio aquí:

Que no nos deje el tren

Publicado en Editorial

Por iniciativa de la Asociación Nacional de Industriales, Andi, ha venido tomando fuerza la propuesta de crear la denominada “Ciudad Caribe Colombia” como una plataforma de competitividad e integración regional para la Costa Atlántica. (Ver documento de la Andi, Ciudad Caribe Colombia)

Según palabras textuales de la Andi, se “busca crear una sostenibilidad a largo plazo, generar articulación público - privada, reducir la inequidad, crear una visión compartida, lograr cohesión social, facilitar la concertación entre los diferentes actores, tener interacción con otras redes globales, crear un consenso, facilitar la comunicación y cooperación en la planificación, para resumir, lograr que Ciudad Caribe Colombia sea una plataforma de competitividad, que lleva al Caribe a ser de clase mundial.”’

Válida y oportuna el lanzamiento de esta iniciativa que pretende aprovechar el potencial de desarrollo de la región Caribe y su ubicación estratégica, para generar cadenas de valor en varios sectores económicos que van desde el comercio exterior, la industria, los servicios, hasta el ecoturismo. En su primera fase Ciudad Caribe Colombia tendrá como nodo central a Barranquilla, Cartagena y Santa Marta.

La escogencia de estas tres ciudades no es caprichosa. Ellas tres son los principales puertos de Colombia sobre el océano Atlántico, los cuales movilizan cerca del 90% del comercio del país , comparado con el Pacífico que sólo mueve el restante 10%.

Sin embargo, la inclusión de las mencionadas ciudades no significa la exclusión de las restantes capitales costeñas. Por supuesto, Montería, Sincelejo, Riohacha y Valledupar también están invitadas a unirse a esta iniciativa. De cada una de ellas depende si desean montarse o no a este tren progresista.

En este sentido, bien cabe preguntar ¿qué acciones están tomando tanto desde el nivel de la administración pública como desde los gremios de la producción para que Valledupar sea parte de Ciudad Caribe Colombia?

Hasta el momento sólo se ha escuchado la idea de crear ProValledupar, una agencia para atraer inversión a la ciudad que sigue el modelo de la exitosa ProBarranquilla. No obstante, ProValledupar aún está en pañales. Aún le falta bastante camino para darle forma y fondo, asegurar su financiación y sostenibilidad en el tiempo, aunque va por buen camino desde que la administración Uhía atinó en remotar una buena idea que permaneció dormida en la administración pasada.

Lo importante es que Valledupar se monte oportunamente a este proyecto que augura una mayor competitividad, aumentar nuestra productividad, atraer nueva inversión, fortalecer nuestras empresas y, por supuesto, crear mayores y mejores empleos. En fin, que no nos deje el tren.

Puede escuchar el audio aquí:

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Documento de la Andi, Ciudad Caribe Colombia

Editorial de El Espectador "Ciudad Caribe, ¿ciudad verde?

Macondupar

Publicado en Editorial

Si estuviera vivo, Rafael Escalona ya habría compuesto más de una canción narrando tantos sucesos inéditos que ocurren en nuestra comarca.

Desde la increíble historia de un personaje que anuncia una intención de suicidio a su familia y, cuando todos esperaban un fatal desenlace, aparece días después descansando plácidamente en las playas de Cartagena, todo ello aparentemente para “tapar” un desliz.

Posteriormente, como en el famoso cuento de García Márquez “Algo muy grave va a suceder en este pueblo”, en un ataque de esquizofrenia colectiva y por la ligereza de varios medios de comunicación se riega la insólita especie de que el agua de Valledupar estaba contaminada. ¡Qué locura! Padres de familia corren desesperados a buscar a sus hijos en los colegios, cientos de personas se aglomeran en tiendas y supermercados hasta agotar las existencias de agua embotellada. Las redes sociales estallan difuminando la especie y cunde el pánico. Las autoridades llaman a la cordura pero nadie les hace caso.

Finalmente, la cereza que le faltaba al postre. El alcalde de Codazzi, Luchito Peñaloza en una entrevista a este medio radial y como protesta por el cubrimiento que el semanario La Calle ha hecho a su administración anuncia sin pudor que se tomará una foto encuero en el río Marigiaimo y se la mandará al director de La Calle para que vea su sex appeal.  

Tantas historias inverosímiles y absurdas en tan poco tiempo abruman la capacidad de raciocinio, análisis y entendimiento hasta del más sabio. El punto es que en nuestra Costa Caribe absolutamente todo, esto es, lo bueno, lo malo, lo serio, lo importante y lo banal, lo solemos tomar con ligereza y despreocupación. “Eso hace parte del folclor” es la expresión popular para explicar y justificar este tipo de comportamientos. Puede ser una válvula de escape que como pueblo hemos construido en nuestra idiosincrasia para enfrentar las adversidades de la vida. Válido, cierto, pero también corremos el riesgo de no tomar nada en serio y que tampoco nos tomen en serio. Esa es la mirada por encima del hombro que suele tener la dirigencia bogotana frente a la provincia, precisamente porque creen equivocadamente que aquí todo es bulla, ruido y folclor.

Que falta hacen las crónicas de Escalona y de García Márquez para que estos hechos insólitos, inverosímiles y de una bizarra belleza sean inmortalizados en cantos vallenatos o en páginas literarias, para que transciendan más allá de su fugacidad fáctica. Mientras aparecen esos nuevos cronistas que siga nuestra eterna tragicomedia.

Puede escuchar el audio aquí:

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"Me tomaré una foto encuero y se la mandaré al director de La Calle", alcalde de Codazzi

Sí al voto de los militares

Publicado en Editorial

Desde el gobierno del presidente Olaya Herrera en la década del 30 está vigente la prohibición del voto de los miembros de la Fuerza Pública –tanto militares como policías–. La justificación de esta prohibición está fundamentada en el carácter no deliberante que debe tener la institución castrense. La prohibición persigue dos fines: de una parte, impedir la presión de los superiores sobre los oficiales de menor rango y sobre los soldados, lo cual deformaría el voto libre, y de otro, prevenir la intrusión de la política en el cuerpo armado, lo que podría comprometer la disciplina militar.

Adicionalmente, existe un antecedente histórico para justificar la prohibición: la politización de la policía en los años 50, conocida como “la chulavita”, de orientación conservadora y que sembró el terror en contra de los liberales en la llamada “Violencia”.

Algunos historiadores consideran que esta prohibición sirvió para que nuestro país estuviese en cierta medida “blindado” frente a la tentación de tomas de poder por parte de los militares, como, en efecto, sucedió en varios países latinoamericanos que tienen una larga y triste historia de dictaduras militares y golpes de estado. En Colombia, sólo en una ocasión de nuestra historia reciente padecimos la dictadura de Rojas Pinilla, que, irónicamente, se le conoce más como la “dictablanda”.

El debate sobre si los uniformados puedan o no tener el derecho al voto vuelve a estar sobre la mesa a raíz de un proyecto de acto legislativo de autoría del senador Roy Barreras quien considera que los miembros de la Fuerza Pública no pierden el carácter de ciudadanos por pertenecer a la institución castrense y como tales deben y pueden ejercer este derecho, como el resto de ciudadanos. Aclara el congresista que su proyecto sólo busca restablecerle el derecho al sufragio a los uniformados, pero no incluye la posibilidad de la deliberación de la Fuerza Pública como institución ni la militancia partidista. Por supuesto que trazar esa frontera será tarea ardua, pero no por ello, debe descartarse de tajo esta iniciativa.

En efecto, Colombia es uno de los pocos países del mundo que aún mantiene esta prohibición. En la mayoría de países se ha reconocido el derecho de los militares a votar, entre ellos, España, Perú, Chile, Argentina, Paraguay, Nicaragua y Venezuela, países éstos que sufrieron los abusos y violaciones de dictaduras militares. En estos países ha quedado demostrado que es sano para la democracia la participación de todos sus ciudadanos en la elección de sus gobernantes.

En este sentido, si en estos países, con cruentas historia de golpes de estado y dictaduras, los militares pueden ejercer su derecho al voto, ¿por qué mantener en Colombia aún esta prohibición que parece anacrónica?

Los argumentos en contra del voto militar en Colombia se centran en los riesgos que supondría hacer tal concesión, principalmente, el riesgo de que las Fuerzas Armadas terminen politizadas, como ha sucedido con otras instituciones, como las universidades públicas. Este es el ejemplo que trae una nota editorial del diario El País de Cali.

Similar posición sostienen la revista Semana y el editorial de El Espectador de hoy. Coincidencialmente, ambos citan un informe del Grupo de Memoria Histórica, Basta ya, en el cual se afirma que en el ejército colombiano echó raíces un peligroso anticomunismo que ha permeado de ideología a esta institución. Si algo ha estado "ideologizado" es el Grupo de Memoria Histórica que tiene evidentes sesgos de izquierda, pues ha sido muy duro con el Estado colombiano y benevolente con las Farc y el ELN.

Sin embargo, tales argumentos como el otro de que no es el momento histórico para concederle a los militares el derecho al voto no tienen justificación. Por el contrario, es éste el momento oportuno para hacerlo. Precisamente porque hay que equilibrar las cargas. A las Farc se le han hecho demasiadas concesiones en el proceso de paz y aprobar el voto militar es no sólo una concesión mínima en comparación con las otorgadas a la guerrilla, sino que es la mejor prueba de que, como afirma el presidente, la Fuerza Pública quiere la paz y está preparada para la paz.

Adicionalmente, como quedó reseñado, en otros países con historias más graves de abuso del poder militar, hoy los uniformados ejercen su derecho al voto sin comprometer a la institución castrense.  Llegó el momento de permitir que los militares puedan votar libremente. ¿Cuál es el miedo?

Puede escuchar el audio aquí:

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Editorial de El País de Cali "El voto militar" (4 de enero de 2014)

Editorial de El Espectador "El voto de los militares" (3 de agosto de 2016)

La polémica propuesta del voto de los militares (Revista Semana)

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