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Celso Guerra Gutierrez (68)

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El auxilio tuvo que venir de afuera, de Namibia en África, desde donde la Unesco lanzó su reconocimiento a la obra de los  juglares del folclor, hizo llamado de atención a toda la  comunidad y estamentos gubernamentales, regional y nacional a resguardar proteger y divulgar la música vallenata y mostrarles  a las generaciones venideras  los parámetros bajo los cuales debe interpretarse el folclor del valle.

Solo así,  la agonizante  expresión folclórica vallenata, se convirtió en centro de atención de la gente del común , de analistas y gobernantes, en suceso nacional, los medios de comunicación del país se interesaron y sonaron nuevamente las canciones llenas de relatos, noticias, leyendas, historias y crónicas cantadas por nuestros músicos, que transmitían de pueblo en pueblo, que los moradores esperaban ansiosos, era el único vínculo  que tenían con el entorno debido al atraso de comunicación histórico en que ha vivido esta comarca.

Hasta hace 55 años no teníamos emisoras radiales, la prensa nacional y regional era un periódico de ayer, carecíamos de carreteras  y el aeropuerto era una utopía, estas falencias fortalecieron la figura del juglar, que trasmitían los sucesos a ritmo de acordeón,  hechos convertidos en canciones, son las que ahora hacen parte del legado universal que la Unesco está reconociendo como la más viva esencia de la  cultura colombiana.

La Unesco responsabiliza del desarraigo  por nuestra música a la guerra fratricida en que ha estado sumergido nuestro país durante largos años, ya que esta ha traído miles de campesinos desplazados  de su entorno natural para vivir hacinados en la ciudad,  la auténtica expresión del folclor  es campesina y los cantos más representativos de la música vallenata provienen de cantores campesinos iletrados, con contadas excepciones.

También responsabiliza de esta extinción extrema del folclor a la permeabilización por parte del narcotráfico y sus distintos tentáculos, hecho muy verídico ante las evidencias que saltan a la vista y al oído.

Creo que las personas que presentaron el proyecto olvidaron incluir entre los responsables de la desaparición del vallenato tradicional al gobierno nacional, al no tener una verdadera política de estado para preservar todas las manifestaciones folclóricas, no solamente la del valle, sino de toda la nación.

Las emisoras de radio tienen una legislación donde  debe prevalecer la música nacional por la extranjera, pero, vemos con desesperanza  que esta no se hace cumplir, los medios le dan prioridad al reguetón y champeta.

En las escuelas primarias no hay  cátedra que hable a los niños de la obra  de estos grandes cultores del folclor.

No hay edificación pública, rutas turísticas bien dotadas,  escuelas, calles, parques o monumentos, que recuerden que estos músicos de origen humilde  son responsables de que el folclor vallenato sea considerado hoy como patrimonio universal de la humanidad.

Por suerte el festival vallenato y los restantes del país, han asumido  esta responsabilidad folclórica, que es estatal, sino fuera Troya.

Estamos en mora con los juglares, sino se cumplen recomendaciones de la Unesco en 5 años la exaltación será retirada. 

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En las pocas estaciones radiales que tenía Valledupar en 1970, se escuchaban incesantemente las canciones del artista de moda, Calixto Ochoa Campos, "Palomita Volantona", "El Gavilán Castigador", "La Interiorana", "Carrito Viejo", listas para ser presentadas al tercer Festival de la Leyenda Vallenata, pintaba como para alquilar balcón, allí estarían en competencia, Calixto, rivalizando con su gran amigo Nafer Durán y el jovencito Emilianito Zuleta Jr. , al cual su mamá, Carmen Díaz, le sugirió que no se inscribiera para esa contienda musical, ya que allí no tendría nada que hacer, ante el toque y la fama de Calixto Ochoa.

Ochoa, venía de un periplo musical de 10 años al lado de Los Corraleros de Majagual por Venezuela, Centroamérica y Estados Unidos, desde a su llegada fue el gran favorito, el guacharaquero y cantante que acompañaría a Emilianito, era el aún desconocido, Jorge Oñate.

Dulzaides Bermúdez Díaz, apenas tenía 13 años de edad, residía con sus padres en el barrio San Joaquín de Valledupar, a donde llegó muy niña proveniente de su natal Villanueva, Bermúdez Díaz, estaba feliz y encantada de la vida porque durante tres días tuvo la oportunidad de admirar en la tarima Francisco El Hombre, a su amor platónico, el cual era ovacionado en cada intervención musical que hacía, ella quería tocarlo y sentirlo, pero las masas que lo cargaban y lo veneraban no la dejaban acercar, a ella no le importaba, simplemente disfrutaba en la distancia a su rey.

Pero la astucia y malicia femenina salió a flote, Dulzaides se las ingenió y se fue al hotel Central que estaba ubicado en la carrera Séptima, al lado del teatro Cesar, frente a las instalaciones de "El Pilón", ahí estaba alojado Calixto, allí pudo balbucear algunas palabras con su ídolo, su mamá Alicia Díaz, no la dejaba ni a sol ni a sombra por el acecho del gavilán castigador, en ese sitio se tomó una foto con él, que hoy conserva como un tesoro.

Un año después tuvo Dulzaides la oportunidad de estar cerca de Calixto, cuando el artista regresa a Valledupar con Los Corraleros de Majagual a actuar en la antigua caseta Brasilia, ubicada en la carrera novena cerca a la fuente de Coca-Cola, este sitio era propiedad del empresario musical, Delio Cotes, allí compartieron fugazmente.

Después de ese efímero encuentro en Valledupar, ‘El Negro Cali’ siguió su exitosa vida musical por todo el continente, Dulzaides Bermúdez se casó y se separó, unión de la cual quedaron 2 hijos, fueron veinte largos años sin saber el uno del otro.

1990, Dulzaides disfrutaba en Miami sus vacaciones como secretaria de Avianca, allí  encontró al errante trovador,  amenizaba una fiesta en una discoteca, sus miradas se cruzaron y volvió arder la llama del amor.

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Allí, en su población natal, la colonial Valencia de Jesús, fue sepultado el pasado viernes, a su pedido, la egregia figura del folclor colombiano, de trascendencia mundial, Calixto Ochoa Campos, a quien le fueran grabadas aproximadamente unas 1500 canciones en todos los ritmo habido y por haber, incluyendo el más exitoso creado por el, el Paseaito, ritmo que deambulo coquetonamente por todos los escenarios bailables del mundo en las más disimiles orquestas y grupos.

Para el negro Cali, no hubo tema ni ritmo vedado para su ejecución y creación, la picaresca que tanto lo caracterizo, lo llevo a crear personajes populares que todavía están en el paladar musical de los miles de bailadores en el mundo, pero indudablemente que el que adquirió la ciudadanía Universal fue El Africano, grabado en más de doscientas versiones e idiomas, las más exitosas fueron  la del dominicano Wilfrido Vargas, el francés George Dan, y el Estadounidense Ray Connyff.

Después de alegrar a todo el continente y dejar muchos registros musicales, con la agrupación de la cual fue cofundador junto Alfredo Gutiérrez, Cesar Castro y el empresario del disco Antonio Fuentes, Los Corraleros de Majagual, decide dar un paso al costado y reintegrarse a su propio grupo el cual tenía asiento en Sincelejo, localidad que lo acogió, siendo un incipiente músico.

Ochoa, con su propio conjunto sigue su senda exitosa, y hasta las sabanas le llega el rumor sobre un acto sacrílego, que intentó cometer contra los altares de la iglesia de su pueblo, una valiosa joya religiosa recubierta en oro puro, el cura español, Francisco de Mendizábal, conocido en toda la región como el padre Pachito, intento sustraerlos a medianoche sin previa consulta popular.

Fue una placida media noche de un día cualquiera de 1967, que el pueblo sintió extraños ruidos procedentes de la placita donde está ubicada la colonial iglesia de Valencia de Jesús, que data de más de 300 años, este acto fue impedido por los moradores, principalmente por la señora margarita Ávila, quien atisbo por la rendija de su ventana a varios obreros nocturnos, cargando los altares, ella avisa a Francisco Quiroz, el campanario, quien despertó a la población con sus tañidos de la campanas, los cacos fueron descubiertos junto a su vetusto camión, que iba ser quemado por los moradores.

Al ser consultado por el pueblo por tal acción, el padre Pachito, dijo que iban a ser reparados, por esta blasfemia su vehículo Volkswagen, iba a ser incinerado, contradictoriamente como castigo la diócesis de Valledupardejo el pueblo, perteneciente la hermandad de Jesús de Nazareno, sin cura por años.

El Negro Cali, denunció este hecho ante el mundo con la canción Los Altares de Valencia, lo que le valió un regaño de la curia y amenaza de excomunión, al ser temeroso de dios, compuso un canto de desagravio que tituló: Perdóneme Padre.

Bajo esos valiosos altares que el defendió hace 48 años, fue despedido físicamente por el pueblo que cantó llorando con sus canciones.

 

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Por abrumadora mayoría fueron elegidas dos personas que estarán dirigiendo una, al departamento del Cesar, Franco Ovalle Angarita y la otra a Valledupar, Augusto Ramírez,“Tuto Uhia”, durante los próximos cuatro años, delegándoles al pueblo una amplia confianza a sus mandatos, ellos se convirtieron en la esperanza de la región que tiene potencial económico y cultural, para convertirse en la más prospera de la costa caribe.

Antes de su conversión a la política, Augusto Ramírez, en  su condición de músico, amenizó conciertos estudiantiles y de todo orden, buenos regulares y malos, grabo al lado de Carlos “Kalata” Mendoza, rey cuna de Villanueva, segundo puesto en el festival vallenato, nieto de José del Carmen “Carmencito”Mendoza,  quien hizo parte  de “Los Playoneros del Cesar”.

“Tuto”, es nieto del legendario personaje folclórico Armando Uhia, famoso por su maratónicas parrandas vallenatas al lado del “pulmón de oro”, este picaresco personaje, estuvo al borde de ser picado por culebras verdaderas y humanas, en los enmontados patios de los vecinos  por robar gallinas, que iban a parar a las ollas de los suculentos  sancochos que preparaba Armando, para complacer a su gallada parrandera, fue inmortalizado en las canciones de su amigo Poncho Zuleta, al cual lo unió una amistad que ya es mítica.

Ramírez, ahora como primera autoridad de Valledupar, a partir del 1 de enero, está en la obligación de implementar plataformas de su plan de gobierno, Rutas turísticas, rescate de la plaza Alfonso López y de las historias mágicas de nuestro folclor, que fueron banderas que agito durante su campaña electoral.

El más que nadie por su origen musical y sensibilidad artística, conoce las necesidades básicas originadas por nuestra condición de región musical, de las más  ricas y exitosas del país.

Es un clamor a gritos la adecuación de las rutas turísticas, Escalona, Calixto Ochoa, Diomedes Díaz, La Gota Fría, Tierra de Cantores, Vela de Marquesote, Pedazo de Acordeón, entre otras, algunas requerirán alianzas y convenios con municipios de la Guajira, como San Juan, Urumita, Fonseca, Villanueva y del Cesar, San Diego, El Paso, Manaure y Codazzi.

Hay que darle comodidad y conocimiento histórico musical y de nuestra región a los que nos visitan, con monumentos, casas museos, guías permanentes que ilustren a los miles de turistas que llegan a la región ávidos de conocimientos del folclor del Valle y no retornen decepcionados a sus lugares origen, este renglón cultural está a la deriva, sin política de estado, debemos mostrar a los que cimentaron nuestro folclor, generaríamos ingresos que beneficiarían a un sector de la población vulnerable.

La recuperación de la plaza Alfonso López, y de la mítica tarima Francisco el Hombre, es un deber moral e histórico;estos monumentos no pueden continuar acéfalas y en el ostracismo, sin guardián de la heredad, que vele por su entorno de tanta historia, música y reyes, el corazón del Valle no debe estar triste, hay que devolverle su alegría, con cantos, acordeones y danzas.

 

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La ciencia oculta, actividad con que se conoce ciertas prácticas y creencias misteriosas, con la que algunas personas creen desarrollar poderes ocultos, conque curan males, que no dan para aliviar los médicos, nuestros juglares siempre han sido personas inclinados por  estos personajes que practican la quiromancia o espiritismo y que al  probar sus pócimas y exorcismos, los han catapultado en el  tiempo con sus cantos, es el caso de, El Viejo Emiliano, con el Indio Manuel María que vivió en Guayacanal, Calixto Ochoa, exalto al profesor Beleño, quien según él, le curo sus males del corazón, cuando aún deambulaba por estas tierras fértiles para su musa, el primero en  resaltar a estos personajes fue el maestro, Luis Enrique Martínez, donde nos relata las brujerías en la población de Caraballo, departamento de Bolívar, donde según, al millonario, Luis Mariano, Joaco, el brujo del pueblo, que no tenía más que un burro flaco y orejón, le quito la mujer a punta de bebedizo.

Esa, es la actividad que ha realizado El Hermano Elías, quien fue inmortalizado por el Cacique, Diomedes Díaz, en el último disco que grabó, en su importante paso por el folclor del valle.

Elías José Campo, es oriundo de Aguachica, Cesar, fue llevado a  la tierra del petróleo, Maracaibo, a la edad de 6 meses, donde fue bautizado y criado, allí creció y ha vivido la mayor parte de sus 70 años labrando la tierra, a la edad de doce años, ya era conocido como el brujo, actividad que aprendió de su padre quien era de Cúcuta, posteriormente trabajo como líder agrario de los campesinos del estado del Zulia.

El hermano Elías, se especializo en las enseñanzas de la diosa afro, María Lionza, que habito las sierras de Yaracuy,Elías, bebióde la fuente del Negro Felipe y el indio Guaicaipuro

Un empresario musical, fue quien llevo a Diomedes Díaz, donde Elías, quien ya había escuchado de su nombre en Maracaibo y quería conocer las bondades de sus conocimientos para que lo aliviara, ya que los médicos podían hacerlo, fue un encuentro emotivo, como lo relata, Diomedes en su canción.

Es un enviado de dios con mucha sabiduría

 Y goza de la simpatía de la gente que salvado

Diomedes lo ha comprobado con el mal que se sentía

Que no comía ni dormía y ya no quería cantar.

Y solo el hermano Elías fue el que  me  pudo curar.

Fueron veinte años que demoro “el Cacique”, en grabar este canto, sus familiares y amigos y mujeres,le pedían que no lo hiciera, tenían recelo, decían que era nefasto por sus prácticas espiritistas, un sector de su fanaticada responsabiliza  Elías, de la muerte de su ídolo, dicen que  la virgen del Carmen, lo abandonó por sus andanzas con el brujo.

Elías, anciano y con 29 hijos, esta en Valledupar, pidiendo ayuda económica para operarse en la clínica Ardila Lule, de Bucaramanga  de un mal que lo está dejando ciego.  

 

 

 

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La música vallenata, sin ayuda oficial, por su encanto, bellas melodías, genialidad de sus intérpretes y compositores se ha labrado su espacio en su difícil mundo, con la ayuda, tesón y visión de los fundadores del festival vallenato,  quienes a pesar de ver tantos enemigos, dentro y fuera de su entorno natural, decidieron apostarle a una competencia en la que nadie creía, y fuera a tener trascendencia, este evento folclórico, catapulto a nuestros campesinos cantores a la fama les mejoro la existencia a ellos y a los compañeros de conjunto.

Desde esa lejana época han sido muchas las agrupaciones que se han conformado, los compositores han trascendido, con cantos que hoy son patrimonio del folclor vallenato y han sido retomados por otros artistas de diversos países e idiomas, acordeoneros que han marcado un estilo y han traspasado la barrera del tiempo, por su originalidad y creatividad, lo mismo que cantantes que han sido modelos para generaciones posteriores, guacharaqueros,cajeros y resto de integrantes que hacen parte de los agrupaciones vallenatas.

Muchas de estas personas bebieron un efímero trago del triunfo, porqué fueron otros entes y personas que se lucraron y siguen usufructuando las ganancias de su arte, mientras ellos  agonizan en la desesperanza de la pobreza.

Es increíble, músicos que le aportaron tanto al folclor como, Luis E Martínez, Alejo Duran, Francisco Rada, Máximo Móvil, Vicente Munive, Lorenzo Morales, Armando Zabaleta, solo para nombrar algunos, además de fallecer en condiciones ignominiosas, sus obras y ellos  permanezcan en el más completo abandono, porque el estado en todos sus niveles, local, departamental, y nacional no la promueven, no han hecho unasola ley que las reivindique y que desagravie sus nombres y los muestre a las nuevas generaciones como también a los turistas que llegan a Valledupar y la región en masas, a untarse a nutrirse a conocer la historia de la música vallenata, para divulgarla en sus tierras de origen; y oh sorpresa, el visitante no encuentra nada que diga que esta es la tierra de, Escalona, Colacho, Diomedes Díaz, Emiliano, Isaac Carillo, Wilson Sánchez.

La esperanza la pintan calva, parece que esta va a ser una situación eterna, no hemos escuchado a ningún candidato aspirante a cualquier  corporación pública en disputa el próximo 25 de octubre,  hacer una sola referencia para mejorar el nivel de vida de los pocos músicos que nos quedan, que son leyendas y que  deambulan por las calles de valle, o para exaltar su música, erigir bustos en su memoria, bautizar calles con sus nombres o sus canciones que recuerde y  eternicen sus obras

Los nuevos dignatarios de Valledupar y el departamento deberían continuar la política implementada por el actual alcalde, Fredy Socarras, en favor de la cultura vallenata, al bautizarurbanizaciones con el nombre y canciones de Lorenzo Morales, y Hernando Marín, y Freddy Molina, además de conformar la agrupación con juglares, con legendarios  ancianos y reencontrarlos con su música y su gente,  con  buena asignación mensual.

 

 

 

 

 

 

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Está por llegar a su fin, por fin,  la novela en la cual distorsionaron, no solamente la vida musical y privada del más impactante artista que ha dado el folclor colombiano, para amargura de los andinos, Diomedes Díaz, sino de todos los habitantes de toda la región caribe, al presentarnos bajo la óptica errada como nos creen los cachacos, irresponsables, alcohólicos, drogadictos, abarraganados, corrompidos y un largo etc.

A los xenófobos de todo lo bueno del caribe, e ilusionistas de la caja de pandora o la caja de nuestro malestar, se les olvido o desconocieron los motivos y razones por las cuales, Diomedes Díaz, accedió a lo más alto honores musicales y se convirtió en un icono de la cultura musical, no solamente de Colombia, si no  de Latinoamérica, ya que sus canciones trascendieron nuestras fronteras, y hacen parte del repertorio de los más importantes artistas del continente.

Hay algunas experiencias musicales, de este hombre que hubiera valido la pena que se reconstruyera en este culebrón, para que el país supiera de su grandeza artística,  bien es sabida la rivalidad enconada que mantenían las agrupaciones vallenatas, “Betos”, “Binomio”, Oñate, Zuleta, por obtener  el Congo de oro de los carnavales de barranquilla,  se valían de todos los recursos musicales en el escenario para llamar la atención del público, exigían a sacar y batir pañuelos, a subir y bajar  las manos, las mujeres deliraban y se desmayaban, no sabemos si por tener cerca al artista o por la magia y el compás de las canciones, para connotar el impacto y éxito de la agrupación y de paso  impresionar al jurado.

Lo contrario sucedió con Diomedes, cuando junto Juan Humberto Rois, en el escenario del estadio Romelio Martínez, debidamente habilitados para estos avatares, interpretaron la canción,
“El Comelón”, que apareció en el registro de esta interpretación del fonsequero, Efraín Barliza, y también se conoció a nombre de Esteban Montaño, en la ejecución de Alberto Pacheco, pero que a todas luces según el investigador Julio Oñate, este canto es cubano.

Inmediatamente Diomedes Díaz inicio la interpretación con este canto, comenzó el frenesí, el jaleo, el baile, el jolgorio, acompasado con otras manifestaciones de alegría, hubo pañuelos, llanto, agua, maicena, fue el éxtasis total, pero ocurrió lo más inaudito,el público barranquillero quedo paralizado, anonadado, con la orden dada por Diomedes Díaz, quien en medio de su aureola de triunfo de éxito, mando a callar el conjunto y llamo la atención del público, les dijo que hicieran silencio, que no bailaran y mucho menos  aplaudieran, que el todavía no lo había pedido, que lo hicieran cuando él dijera,.

Diomedes, reinicio la presentación y los carnavaleros  guardaron un sepulcral silencio, todavía estupefactos por la orden del Cacique, pero no había transcurrido un minuto de la canción cuando Diomedes Díaz, pidió palmas, pañuelos y el estadio se quiso caer de alegría desbordante de sus seguidores.

En esa oportunidad el jurado otorgo Congo, al “Binomio de Oro”, hubo rechifla y asonada  

 

 

 

 

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La hermandad entre Colombia y Venezuela, se siente muchísimo en el ambiente musical por compartir largos kilómetros de frontera y por supuesto el mismo acervo cultural,  lo que nos permite tener casi que las mismas expresiones musicales, representadas a cada lado de la frontera por prestigiosos artistas que han disfrutado aplausos en ambos lados.

La afinidad de estos lazos musicales es más evidente por la región de los llanos orientales, donde el joropo, expresión musical compartida por las dos naciones, ellos la simbolizan como su máxima identificación musical,  a través de la canción, “Alma Llanera, “al considerarla  como su segundo himno, canto en  ritmo de joropo, al cual, Rafael Bolívar Coronado, escribió la letra y Pedro Elías Gutiérrez, musicalizo.

Hay un caso curioso ocurre con la canción compuesta por el  arpista venezolano, Juan Vicente Torrealba, a la catira  caraqueña, Rosa Angelina, y que popularizara el artista patriota Mario Suarez, pero que a nuestro medio trajo, Julio Bovea y al ser escuchada por “Colacho”,  procedió a grabarla, con  éxito, luego el mismo Nicolás Elías, la volvió a grabar con Jorge Oñate, desde esa época, ha sido canción obligatoria en el repertorio de diferentes generaciones de músicos vallenatos, el grueso del publico cree, que es una canción  eminentemente vallenata.

Colombia tuvo una fuerte invasión de artistas venezolanos, entre los años sesenta y ochenta del siglo pasado, cuando contradictoriamente nos colonizaban con nuestros propios cantos y arreglos.

Es así como como en todas las emisoras y bailaderos del país se escuchaba a La Billos, Los Melódicos, Chucho Sanoja, Nelson Henríquez, Los Blancos,Willy Quintero, Pastor López, Felipe Pírela, José Luis Rodríguez, La Playa, quienes interpretaban a Pacho Galán, Lucho Bermúdez, Gustavo Gutiérrez, Rafael Escalona, Eliseo herrera, Calixto Ochoa, José Barros, Rufo Garrido, Clímaco Sarmiento.

En respuesta le mandamos  a Aníbal Velásquez y a Los Corraleros de Majagual, quienes abonaron el terreno para que ingresara la música vallenata a Venezuela,  un, sisma en el ambiente produjo el estilo  de, Los Corraleros,  las emisoras de radio Venezolanas, le dedicaban una y dos horas diarias, al repertorio corralero y de Aníbal, las contrataciones no paraban en todo festín de los venecos

El sindicato de música venezolano, llamo la atención al gobierno para limitar lo que ellos consideraron invasión del espectro electromagnético por  extranjeros, en detrimento de artistas locales, el gobierno legislo y puso a sonar en todas las estaciones del país, dos artistas venezolanos por un extranjero.

Allí en la frontera, en la ciudad de San Cristóbal, epicentro donde se desarrollan los hechos que tiene maltrechas  las relaciones entre ambos países, se suscitó un hecho en 1980, que estuvo a punto de ocasionar líos diplomáticos, cuando el presidente, Carlos Andrés Pérez, asistía a un concierto de Claudia de Colombia ,y al ser aplaudida por este , ella, en respuesta a ese alago, le pidió a Pérez, que le devolviera, Los Monjes a Colombia, y fue Troya, en respuesta los medios  de Venezuela vetaron a los artistas Colombianos,al considerar que Venezuela había sido agredida

 

 

 

 

 

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El abandono estatal de la frontera Colombo Venezolana es ancestral, y ello lógicamente se ha convertido en caldo de cultivo para que se desarrolle allí todo tipo de actividades ilícitas, que han practicado sus habitantes de ambos lados para poder subsistir,  el más fecundo y lucrativo ha sido el contrabando de doble vía con enseres, artículos básicos alimenticios, café, ganado, gasolina, estupefacientes y hasta trata de humanos, por una de las regiones limítrofes de más actividad comercial , la península de La Guajira, territorio que ambos países comparten.

Da fe del contrabando, ejercicio que se viene dando  desde la época en que se constituyeron los dos países, la canción que  compuso Rafael Escalona en 1946, El Chevrolito.

El sanjuanero Fernando daza,” tatica”, muy amigo del compositor, era un hombre que vivía de este comercio ilegal, el cual también implicaba traer electrodomésticos más allá, de los mares de Aruba, era tan prospero el negocio, que paso de arrendar vehículos para esta actividad, a tener su propia flota, entre los cuales se encontraba un flamante camión Chevrolet 250, este vehículo  era su consentido para sus largas parrandas con el maestro Escalona, con prolongadas ingestas de licor y abundantes viandas, lógico no podía faltar la compañía de una fémina

Los dos parranderos siempre ocupaban los puestos delanteros, este lugar daba estatus, poderío, los que llegaban, eran embarcados en los puestos de atrás, a los cuales le tocaba servir el trago y alagar las exigencias de, Daza y Escalona.

Tengo un chevrolito que compre

Para ir a Maracaibo a negociar

Un puestecito alante te aparte

El que me pida un cupo va pa atrás 

El puestecito reservado a la que se refiere la canción, era para  Dilia Zuleta, el eterno amor platónico de “tatica”, la cual también era Conocida por “Yiya”, lógico que esa invitación a la dama para que subiera al chevrolet 250, nunca se dio, Daza se quedó con las ganas 

Los contrabandistas, Escalona y “Tatica”, en sus viajes a Maracaibo en el Chevrolito, iban cargados de café y regresaban llenos de perfumes que comercializaban en la región, si la incursión al vecino país  era productiva, el festín lo celebraban en casa del papa de Octavio Daza, en San Juan del Cesar.

Ya llego “Tatica” ya llego

Ya llego “Tatica” vaya pues

Deja que se descuiden y después

Recoge tus chismes y vámonos

Este canto legendario  del folclor vallenato ha trascendido en el tiempo y a sido grabado por distintas generaciones y en disimiles  versiones, desde Alejo Duran a el almirante del ritmo, Nelson Pinedo, quien hizo una excelente interpretación con el venezolano Nelson Alizo, Alfredo Gutiérrez, la a versionado varias veces, sin contar que los más importantes intérpretes del folclor vallenato la han incluido en su repertorio, hay que recordar que algunas estrofas de este canto no han sido publicados como este que dice.

Ay no tener diploma eso no es na

Si yo puedo hacerte muy feliz

Porque mi chevrolito te traerá

A toda Maracaibo para ti.

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Las excentricidades del presidente venezolano, Nicolás Maduro, tiene con los ‘pelos de punta’ a los habitantes de Colombia y Venezuela, por la forma displicente, folclórica e irresponsable como este bufón rige los destinos del país de Bolívar, sin preocuparle a quien afecte y que consecuencias nefastas pueda ocasionar a los dos países y sus habitantes.

Nuevamente Maduro sorprendió al mundo con otra de sus extravagancias populistas, al cantar y bailar, torpemente, como todos sus actos, acompañado por su esposa Cilia, ante miles de sus seguidores en un mitin político, la cumbia ‘La Pollera Colorá’, interpretada allí mismo por un conjunto típico vallenato (acordeón, caja y guacharaca), integrantes que no hemos podido identificar.

Maduro vociferó cínicamente, sin ningún tipo de credibilidad entre los colombianos que consideraron este acto como una burla a los damnificados de la crisis, al son de los acordes cumbiamberos, su amor por los colombianos; el único beneficio de esta acción del trastornado mandatario bolivariano fue poner nuevamente esta canción, símbolo de nuestra identidad, en contexto nacional.

‘La Pollera Colorá’, data de 1960, fue compuesta por el clarinetista de Sincé, Sucre, Juan Madera; inicialmente esta canción nació sin letra y así fue interpretada en muchas fiestas de la región caribe por la orquesta de Pedro Salcedo, de la cual hacia parte su autor.

La letra de esta legendaria canción la originó una  agraciada morena, Mirna Pineda, del puerto petrolero de Barrancabermeja, en su más importantes centro social, quien se gozaba de lo lindo esta  melodía, danza que impactó al cantante del Banco Magdalena, Wilson Choperona, por la alegría de su baile y grácil figura; la fiesta era  amenizaba por la ya afamada orquesta de Pedro Salcedo, inmediatamente a Wilson le nace la inspiración, y concertadamente con Juan Madera, dueño de la melodía, la bautizan como ‘La Morena Maravillosa’.

Esta fue grabada dos veces sin ninguna trascendencia, allí mismo en Barrancabermeja y después en Medellín, ocasionando la decepción de sus autores, quienes creían ciegamente en su éxito por la cadencia de su melodía y el alborozo con que era recibida por los bailadores, cuando era interpretada en sus distintas presentaciones en vivo.

Emilio Fortou, dueño del sello discográfico Tropical de Barranquilla, llamó a Pedro Salcedo para grabar varias canciones , entre la que incluyó esta; al no ser de su agrado, una de las que tenía montada Salcedo, Fortou le cambió el nombre y la bautizó, con la cual es conocida hoy mundialmente esta canción, “La Pollera Colorá”.

A raíz del éxito mundial, llegó la enemistad de sus dos autores, Madera demandó a su amigo y excompañero, Choperena, por vender los derechos autorales a una editora musical de Medellín.

Lamentablemente Wilson Choperena fue condenado a dos años de prisión y a pagar una gran cantidad de dinero por defraudación al derecho autoral.

A pesar que esta canción ha sido versionada múltiples veces mundialmente, Choperena recibía de pensión 250 mil pesos,  murió en condiciones deplorables, pobre y abandonado por Sayco y el Estado.

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