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Celso Guerra Gutierrez (68)

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El calvario de Diomedes Díaz comenzó en 1997 luego que el cadáver de Doris Adriana Niño fuera encontrado en las afueras de combita Boyacá y  responsabilizado de ese caso junto a sus guardaespaldas.

Diomedes escapó de su residencia en Valledupar donde tenía casa por cárcel en  agosto de 2000 y después  de varias batallas jurídicas y sortear extrañas enfermedades se entregó a la justicia en septiembre del 2002, ante unos guardias estupefactos por su presencia a los cuales les dijo: “vengo a ponerle la cara a la justicia”.

Ante la reclusión de tan prestigioso cantante de la música vallenata en el patio 6  de la cárcel Judicial de Valledupar, este centro reclusorio se convirtió en el sitio preferido de  romerías de personajes de todos los órdenes, algunos con el interés de ayudarle en su difícil situación, otros únicamente los movía el interés de la novelería, a algunos el chisme y la figuración.

“El cacique”, con su personalidad impredecible y su agudo olfato, a la mayoría de estos personajes lo dejo plantados en la puerta del penal, quienes iracundos por tremendo desaire juraron no escuchar más una canción del reo invalido, y dijeron, “el biscorocho fue el asesino”, juramento que jamás cumplieron, fueron primeros en hacerle calle de honor a la salida de la cárcel y posar para la foto.

Ante tanta soledad, Díaz tuvo  tiempo para escuchar radio, programas de su agrado, a los que mandaba mensajes, este servidor fue objeto de uno de ellos invitándome a visitarlo a la cárcel, con un mensajero que no inspiraba confianza, ante el temor de hacer el oso y quedar “como las novias de barrancas”.

Luego recibí una  llamada presuntamente del “cacique”, me mostré receloso para  no ser objeto de burla, se había vuelto costumbre hacerse pasar por Diomedes para mamar “gallo”.

Por último me envió una carta que guardé y publique en el libro “Las voces del vallenato”, diciéndome que no tuviera temor, que había instrucciones para hacerme pasar, dejé mis resquemores y acepté la invitación.

Diomedes estaba reducido en una pequeña habitación él solo, no se veía cómodo, buena cama, baño pequeño, una cava con abundantes líquidos y comida que le había sido enviada con el primo “Alejo”, el de la canción “El tigrillo”, Diomedes regalaba la comida  a  visitantes o guardas, tenía desconfianza de ser envenenado.

Después de la entrevista, Diomedes prometió que me compraría cien libros de la obra “Clásicos del Vallenato” para donárselos a la Judicial, dinero que me enviaría con su representante José Zequeda.

Dos años después de la libertad de Diomedes, José Zequeda, quien en ese momento se encontraba al lado del “cacique, según testigos, me llama y pregunta dónde me encontraba, le dije el sitio, me comentó que en quince minutos llegaría para entregarme  el dinero.

Hoy varios años después estoy aquí esperando a Zequeda con la plata, haciendo el oso como los invitados de Diomedes a la cárcel, para hacerle la entrega de los libros a la Judicial.  

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Desde épocas inmemoriales se conoce que personalidades de todo orden son rodeadas por sujetos de distintas 'pelambres',  que se precian de ser asesores y otros miles de calificativos que reciben para justificar su presencia al lado de millonarios, políticos, industriales, o de cualquier artista vallenato que posa de famoso.

En nuestro medio folclórico son varios las personas que se han vuelto tristemente célebres al lado de cantantes, a los que les han soportado toda clase de excentricidades y maltratos, solo por estar al lado de ellos y recibir mención en una canción o algunas monedas o dádivas.

Es el caso de German “El Pupy” Benedetti, “El hombre del pañuelo”, quien estuvo al lado de Diomedes Díaz 17 años, “El Puppy”, siempre fue celoso guardián de su amo en Colombia, lo mismo que en Holanda, México, Venezuela, Estados Unidos, viajes de los cuales le quedan gratos recuerdos, como la visita a las torres Gemelas en Nueva York.

Pero hay un hecho infortunado que ocurrió durante unos carnavales de Barranquilla recién finalizado el Festival de Orquestas y Acordeones, como era denominado en esa época el concurso del Congo de Oro, ese lejano año participó y ganó Diomedes.

“El Cacique”, lleno de dicha y alegría invitó a la celebración por la obtención de tan preciado trofeo a  los  periodistas de toda la costa que cubrían el evento, entre los cuales se encontraba la delegación de Valledupar, en el hotel del Ágape, donde se alojaba Diomedes, se encontraba 'La Chinita', joven wayuú, de 15 años, a quien le compuso una afamada canción.

Benedetti se encontraba allí, no se cansó de perseguir a periodistas durante toda la velada, a los cuales les susurraba insultos que habían asistido a ese lugar no invitados por Diomedes, sino porque iban a pedirle dinero al artista.

La celebración continuaba entre risas, variedades de licores, anécdotas, maicena y entrevistas al artista laureado por el Congo, pero al acecho permanecía el fiel guardián, el cual siempre le mandaba la misma 'perorata' de pedigüeños a los comunicadores.

Hubo un momento que el mensaje de mendigo se lo susurro, el hombre del pañuelo, a uno de los periodistas del valle, quien ni corto ni perezoso se lo hizo llegar al “Cacique”; Diomedes increpó inmediatamente al “Pupy”, diciéndole, “me hace el favor y respeta a la gente que me hecho grande, a ellos les debo toda mi fama, así que se me arrodilla y les pide perdón”, petición del “Cacique” que no fue aceptada por los periodistas, a lo cual Diomedes Díaz riposto, pero que respete.

Benedetti hoy vive en Santa Marta, de donde es oriundo, demandó a Diomedes por no pagarle prestaciones sociales por 17 años de servicios, deriva su sustento de la venta de rifas y la organización de pequeños bailes de barrios, esperando que los tribunales fallen a su favor, a ver si puede mejorar su situación económica de la cual dependen sus hijos y su esposa, quien le ayuda económicamente ejerciendo la modistería. “El pañuelo Pupi, el pañuelo”.   

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Todos supimos  de la cercanía de Rafael Escalona con las mieles del poder, su éxito musical lo llevo a ser requerido y asediado por personalidades de todo orden.

Escalona fue un entusiasta promotor de la música que cultivo, Recordamos la entrevista en 1956 a la periodista Gloria Valencia, en la  emisora Ajck,  “radio para la inmensa minoría”, llego a promover el vallenato a Bogotá cuando no se conocía por esos lares, apenas se conocían algunos suyos  con Buitrago y  Bovea , Valencia le inquirió extrañada, si en esta región no habían más como el, Escalona Hablo de cantores campesinos como , Morales, Calixto “y de un jovencito invidente, que en sus canciones hablaba de la lluvia y la naturaleza, el día que les paguen bien, Colombia conocerá de ellos”.

 Sus relaciones siempre fueron para beneficio del  folclor, fue el primero en llevar un conjunto vallenato al palacio presidencial,  siendo gobernante, el cazador y amigo del buen escoces, Guillermo Valencia, el payanes  por esta visita le regalo su mejor  trofeo, la garra de un  Águila que el cazo, de esta parranda vallenata  se avergonzó Pedro Castro Monsalvo.

Quiso acercarse en 1970 a Misael Pastrana candidato a la presidencia,  pero su cernacania al otro candidato el general Rojas Pinillas a quien le compuso la canción proscrita, lo impidió.

Ni se diga de la  amistad con López, su compinche de parrandas y bebetas, al cual ayudo en su campaña a la presidencia en 1974, con su canto, “López es el Pollo”, canción que según Alfredo Gutiérrez su interprete, únicamente sonó en la costa , el partido liberal con la anuencia de su compositor le cerceno la estrofa,” que nada de Lleras, ni el otros dos Lleras, ahora es con López y el partido liberal”, esta canto le valió su nombramiento como cónsul en Colon, Panamá y su  estrecha amistad con el presidente Omar Torrijos, a quien homenajeo con la, “La Misión de Rafael”.

Para 1982, Gabo molesto lo increpo por no haberle compuesto una canción a su obra,  en cambio el sí exalto su nombre en su famoso libro, presuroso fue a donde su amigo Calixto Ochoa, a que le ayudara con el “Vallenato Nobel”, que grabararon Los Zuleta y cantaron en Estocolmo  

Todas estas canciones compuestas a sus amigos inéditos a los que el dio reconocimiento nacional y a los ilustres, políticos y amigos de toda índole, a los  que ensalzo todas fueron grabadas y exitosas, sin excepción.

Inexplicable, que la canción que le compuso al general Gustavo Rojas, “El General”, , aun siga inédita, parece que hubiera intención de esconderla, algunos críticos creen que esta tan mal elaborada, que no parece escrita por  él, otros que la escondió  al caer Rojas Pinilla en desgracia, algunos no le perdonan haberle dado el don de la divinidad  y elevar al dictador a la categoría de libertador.

Ombe cada vez que esta nación

Oiga ve su libertad en peligro

Ombe se da cuenta el ser divino

Y le manda un libertador       

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La región de la Ciénaga de Zapayan, ubicada en el centro del departamento del Magdalena, esta circundada por los pueblos de Mal abrigo, Moya, Punta de Piedras, Pedraza, La Pinta y Bomba, entre otros.

Allí en esta región subacuática del caribe colombiano, la música vallenata tuvo una gran fuerza, representada por valores propios y venidos de otros puntos, atraídos por las riquezas de sus haciendas ganaderas y laboriosidad de sus gentes campesinas.  

Pueblos como la mayoría de la Costa Caribe colombiana sumergidos en el atraso y  pobreza, situaciones que han traído consigo vivencias inverosímiles que nuestros compositores han transformado en historias mágicas,  que el mundo conoce hechas canciones.

Las penumbras no se circunscribieron únicamente a la carencia de energía eléctrica a la que estuvimos sometidos hasta las postrimerías del siglo pasado, también a la  espiritualidad de nuestros campesinos iletrados, que no hallaban explicación a  situaciones que ellos consideraban del más allá, producto de la falta luz eléctrica.

Es un caso ocurrido en la población de Bomba, que el compositor Cesar Marín, conoció y narró en una canción que Luis Enrique Martínez, su intérprete de cabecera  grabó como “El abusajo”, así era conocida en esa población las apariciones extrañas de personas que en otras partes se conoce como espantos o brujas.

“El Abusajo” era  una damisela infiel que aprovechando la oscuridad reinante en la población y la inocencia de los pueblerinos, salía  por las noches por las pocas calles de Bomba, vestida de blanco hasta las rodillas y de allí para abajo se cubría con medias y zapatos negros, esta indumentaria la hacía aparecer de otros mundos, como si caminara en el aire, como si levitara.

Esta visión aterrorizaba a los pocos y humildes moradores de la población, que a esa hora  conversaban alegremente al vaivén de la fresca noche de las labores cotidianas  del campo, sentados en las puertas de sus viviendas, al aparecer, el espanto, llenos de miedo inmediatamente cerraban con tranca puertas y ventanas, apagaban los mechones que funcionaban a base de petróleo o querosén, y esconderse de lo que ellos consideraban vainas del averno,  situación que era aprovechada por la bruja enamorada para amacizarse y caer loca y sedienta de amor en los brazos de su galán. 

El personaje  que volvía loca a nuestra bruja cambambera, que la ponía a volar, era el inspector de rentas de la localidad, el que cobraba los impuestos, furtivamente la esperaba en su nidito de amor, la mujer fue descubierta y echada del pueblo, del enamorado jamás se supo su rumbo.

Allá en Bomba cuando la noche es oscura

Nadie sale a la calle  y el que sale es con recelo

Hay un gran abusajo que mide una gran altura

Y todos les temen porque no pisa en el suelo.

Agradecemos al cantador y decimero Joaquín Pertuz por estos testimonios, él es oriundo de Caraballo, en el Magdalena, cerca de Zapayan, testigo de estos hechos, amigo de Cesar Marín a quien él quiere rescatar de las fauces del olvido.      

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Así se conocen las prácticas y creencias religiosas misteriosas como  hechicería o brujería utilizadas por el hombre desde los inicios de los tiempos, para desarrollar poderes ocultos que le den respuesta a sus temores, a lo desconocido.

Esa es el temática sobre la cual se basa una de las canciones más importantes de Luis Enrique Martínez, que según Joaquín Pertuz, cantador de décimas oriundo de la población de Caraballo, en el departamento de Bolívar, donde sucedieron los hechos de infidelidad que narra el canto, es del compositor Cesar Marín y no del “Pollo Vallenato”, quien aparece como su autor.

Cesar Marín, era oriundo de la Ciénaga de Zapayan, campesino cantador, era un trashumante, no tenía sitio de residencia fija, diario tenía una razón para la ingesta etílica, gran amigo de Luis Enrique Martínez y amante de las historias mágicas que han hecho grande el folclor vallenato.

Celmira Barrios, tía de Pertuz, fue la agraciada dama, personaje central de la musa de Marín, casada con Mariano Carrillo con el cual tuvo dos hijos, conformaban una pareja de campesinos muy felices, eran ejemplo para los nuevos matrimonios abundantes  en la región,  hasta que en la escena apareció el felino personaje, Joaquín Bolaños, compadre  de Pertuz,  quien de un solo zarpazo acabo con el idílico matrimonio.

Mariano el agraviado esposo, con dolor por el desconsuelo que le produjo que su esposa se haya ido con Mariano, se fue de Caraballo, a donde Marín llegó atraído por la noticia de la ruptura matrimonial que se había regado en la región como el bostezo, como decía Escalona.

Mariano en respuesta a esta agresión sentimental ocasionada por su amigo, defendió su honor y también agravio a su rival sentimental argumentado que el galán  practicaba la ciencia oculta o brujería, que esta había progresado en este caserío debido a los conocimientos de este sujeto, ya que su mujer, quien todavía lo amaba, se había ido en contra de su voluntad con Bolaños; ella fue   objeto de sus  prácticas misteriosas que había sido encantada por medio de una oración que le  aplico en la cabeza el  furtivo personaje don juanesco, quien tenía como única riqueza un burro cansado, viejo y orejón. 

Mariano juró vengarse con la mamá de Bolaños, la señora Bones Camacho; este  hecho jamás se llevó a cabo, Carrillo se fue de la población a donde jamás regreso.

Marín con sus cantos siguió su camino sin horizonte por toda la zona, en la cual era visto en sus diarias parrandas haciendo canciones a  todas las vivencias de la cual era testigo.

Uno de esos hechos, con el cual vibraba Marín era la piquería musical entre Luis Enrique Martínez y Abel Antonio Villa, confrontación musical que ocasionó muchos contusos y heridos a raíz de las muñequeras entre los seguidores de uno y otro acordeonero.

Cesar Marín, amigo y admirador del acordeón de Luis Enrique Martínez, compuso la canción “El Pique”, allí alaba la destreza del “Pollo” como gran acordeonero, mejor que su rival.   

 

 
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Como una forma de exaltar el papel determinante que juega la comunicación, como instrumento útil en la promoción del Vallenato Tradicional, la documentación de la historia, el registro de la memoria y el fortalecimiento de la identidad de los pueblos, el Ministerio de Cultura, a través de las Direcciones de Patrimonio y Comunicaciones hizo reconocimiento a seis periodistas por sus significativos aportes a la salvaguardia de esta manifestación cultural.

La exaltación tuvo lugar este jueves en la capital del Cesar, en el marco del ‘Laboratorio Contenidos y Narrativas Vallenatas’, “Vallenato en sintonía”, dirigida a los radialistas ganadores de la convocatoria Música Vallenata Tradicional en Sintonía.

Los comunicadores exaltados son: Carlos Melo Salazar, con toda una vida dedicada a la divulgación del vallenato; durante 17 años ininterrumpidos estuvo al frente del programa Estampas Vallenatas, a través de la Radiodifusora Nacional, estación por la que mostró al mundo los detalles del Festival de la Leyenda Vallenata y narrativas del folclor del valle.

Lenín Bueno Suárez, de los precursores en la labor de difundir la música vallenata tradicional con su programa Festival Vallenato en la Emisora Atlántico de Barranquilla, su pasión por este género musical lo llevó a convertirse en compositor y productor. Hoy es miembro del comité impulsor del Plan Especial de Salvaguardia.

Marina Quintero, 33 años, dirigiendo el programa Una Voz y un Acordeón en la Emisora Cultural de la Universidad de Antioquia. Marina es además investigadora, escritora y cantante.

Isaac León Durán, especialista de la radio, cuya voz es familiar a los departamentos del Cesar y La Guajira; se instaló en la emisora Radio Guatapurí, donde hizo por muchos años el programa Vallenatos del Momento, allí  posicionó su estilo y manera costumbrista de pregonar noticias del folclor.

Jaime Pérez Parodi, conocido como locutor folclorista gracias a sus conocimientos sobre música vallenata tradicional, difundida a través de varias estaciones radiales del Caribe colombiano. Presentador por cerca de 30 años de Diomedes Díaz; Jaime ha sido pieza clave en la consolidación de la radio vallenata. 

Celso Guerra Gutiérrez, uno de los radialistas ganadores de la convocatoria Música Vallenata Tradicional en Sintonía.

Este periodista es investigador, programador musical, locutor, folclorista,  coleccionista y escritor, con cinco obras literarias publicadas, seis sirenas vallenatas del Círculo de Periodistas de Valledupar, columnistas de varios medios escritos de la región, ha sido homenajeado también por el Congreso de Colombia por esta labor, y más de tres décadas difundiendo este Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en emisoras de Valledupar, incluida Radio Guatapurí, donde labora  hace 27 años.

Los homenajeados y ganadores de la beca del proyecto compartieron con los compositores Adrián Villamizar, Rosendo Romero, Santander Durán, Alberto ‘Beto’ Murgas, Julio Oñate Martínez y Efraín Quintero Molina; investigadores Abel Medina Sierra, Edgar Rey Sinning, Roger Bermúdez Villamizar, Jaime Maestre y Rafael Oñate Rivero, y el rey  Hugo Carlos Granados.

Esta exaltación se llevó a cabo en el marco del laboratorio de Narrativas, pertenecientes al proyecto ‘Las Fronteras Cuentan’ de la Dirección de Comunicaciones de Mincultura.

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El banco central de Venezuela decidió sacar una nueva emisión de billetes de diferentes denominaciones para adaptar el sistema monetario de ese país a la coyuntura de crisis que atraviesan.

Para tal fin le pidió a la población patriota elegir entre monumentos, lugares y personalidades representativas para que fueran la imagen de esos billetes que estarán en circulación el próximo mes de agosto; y Oh sorpresa, él nombre escogido mayoritariamente fue el del músico extraído del campo llanero Simón Díaz, compositor de la canción más emblemática de Venezuela, el pasaje “Caballo Viejo”.

El gobierno del cual era opositor Tío Simón, como también era conocido, el autor e intérprete del cuatro venezolano, instrumento fundamental en la ejecución de la música folclórica llanera, la expresión más representativa del país hermano, aceptó el sondeo y el billete de mil, el de más alto valor que circulará dentro de la geografía del bravo pueblo, contará no solo con la imagen de Simón, también harán parte los instrumentos de la música llanera, el arpa y las maracas.

Colombia tiene músicos, canciones e instrumentos musicales que simbolizan nuestra nacionalidad e identidad, dentro y fuera del país, que ameritan que el Banco de la República de nuestro país tenga en cuenta y se conviertan en nuestra imagen en los billetes que circulan y este reconocimiento deje de ser privilegio de políticos y militares, que no han tenido la trascendencia e importancia, generación tras generación, de estas canciones que se han escuchado en los rincones más apartados del mundo, llevando un mensaje positivo de nuestro país; la única excepción cultural que ha recibido este reconocimiento en los billetes es el nobel García Márquez, con fuerte oposición de la opinión bogotana.

Ojalá nuestras autoridades monetarias acepten estas expresiones musicales de Colombia, el vallenato, la canción La Gota Fría, la más simbólica del folclor del valle, versionada en muchísimas partes del mundo y varios idiomas; muchas personas en el planeta han conocido de nosotros a través de este canto de Emiliano Zuleta, quien tiene derecho, como el que más, de ser efigie de uno de esos billetes. 

O Rafael Escalona, con su magistral obra, cerca de cien canciones, entre las cuales sobresale la imaginativa Casa en el Aire, adaptada por muchos padres del mundo como propia; sería un extraordinario reconocimiento del Banco de la República y una lección para las autoridades del valle. En Valledupar no hay nada que indique que esta es la tierra de Escalona.

La cumbia nos identifica en el orbe, tiene en la Pollera Colora su más alta representación, canción que ha puesto a bailar al mundo y con la cual nos identifican; su coautor Wilson Choperena murió en la pobreza y Pedro Salcedo vive pobre e inédito en su pueblo. 

Otra cumbia La Piragua, de José Barros, que Colombia y el mundo han gozado, seria gratificante observar a estos músicos e instrumentos como caja, guacharaca, acordeón, guache flauta de millo representados en los billetes colombianos.

Estas canciones valen más que mil embajadores juntos. 

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Los últimos acontecimientos de La Habana nos indican que está cerca un acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y el proscrito grupo de la Farc, pacto que el mundo aplaude y que Colombia recibe con gran alborozo.

Las causas de tan prolongado desangre fratricida, que ha sufrido nuestro país, más que ninguna otra región en el mundo, siempre fue denunciado por nuestros músicos en diferentes épocas con canciones, que en algunas ocasiones les costó el veto del gobierno, emisoras de radio, televisión y disqueras corruptas, que se enriquecieron a costas del usufructo autoral y del derecho del interprete.

De las primeras canciones que se conocieron a través de la fonografía, que denuncian el atropello contra el campesinado, lo hace el compositor Armando Zabaleta en la canción ‘La reforma Agraria’, aprobada por el congreso elegido para ese periodo, 66- 70, que el compositor desaprobó, por considerarla inequitativa, él la grabó en su voz, con el acordeón de ‘Chema’ Martínez Argote, este canto sufrió la censura del gobierno de Carlos Lleras Restrepo, quien mandó a recoger los pocos discos que se imprimieron, pero la gente se las ingenió para escucharla, se vendieron 500 copias.

Leandro Díaz, quien sufrió el rigor de la pobreza y la discriminación, inclusive de su propia familia, por su ancestro campesino y su ceguera, propagó a todo el mundo su malestar paupérrimo que aún siguen viviendo millones de colombianos, a través de su canto ‘Soy’, en la que dice ser amigo del labrador, “que mal le pagan por su trabajo, que en carne propia sufre el dolor, igual que a mí, me han explotado también”.

Este clamor de Leandro llegó hasta Miami, desde allí la agrupación musical de salsa ‘La Charanga América’, la divulgó al mundo, ya la habíamos conocido en estilo del ‘Doble Poder’, Ismael Rudas y Daniel Celedón.

Luego vino el compositor antioqueño Gildardo Montoya, muy polifacético, con mucha alma vallenata, le dijo a Dios en su canción ‘Plegaria vallenata’, que el de aritmética nada sabía, porque había repartido muy mal la plata, que el colegio donde había estudiado era de muy mala calidad, porque a unos les había dado tanto y a otros nada, hay mucha gente que vende su sangre para poder vivir, aquí conocimos este canto, ‘Plegaria vallenata’, en su primera versión por ‘El combo de las Estrellas’ de Medellín y el canto del sabanero Jairo Paternina, Alejo Durán, Enrique Díaz y Pastor López de Venezuela hicieron cada uno una excelente versión.

“El eco del alma de una pobre mujer clama, para que su marido campesino traiga a sus hijos algo que comer, mira la estampa de ese campesino, sus ojos brillan de anhelo”, es una de las estrofas de la canción ‘Plegaria del campesino’, que presentó Hernando Marín al Festival Vallenato en 1975, fue descalificada por el jurado, el cual consideró que fue plagio de la canción de ‘Plegaria vallenata”, que era un éxito nacional para esos días, Marín la grabó ese mismo año cantando con el conjunto de Alfredo Gutiérrez.

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El compositor de música vallenata, Isaac Calvo Carvajal,  oriundo de Curumaní, en el centro del Cesar, es ejemplo de perseverancia de buenas costumbres y vida.

Este joven fue golpeado duramente desde muy temprano por la violencia que históricamente azota a nuestros país; el junto a su familia, sus padres,  y  5 hermanos, fueron expulsados en una noche de sangre y horror por un grupo armado de la hacienda  Bella Cruz, en La Gloria, Cesar; en aquella época propiedad de la familia Marulanda, donde sus padres trabajaban como jornaleros, les tocó salir sin ninguna esperanza hacia Valledupar, dónde podrían encontrar a algún familiar que le extendieran la mano, lo hicieron dentro de sus posibilidades económicas.

En su errante deambular por barrios marginales de Valledupar encontraron un alma caritativa que les extendió la mano y les cedió un lado en un Cambuche en el barrio de invasión, llamado contradictoriamente, Bello Horizonte.

En ese lugar, comenzaron a reconstruir sus asoladas vidas por la pobreza, pero llenos de esperanza por el porvenir, les tocó salir a la calle a vender empanadas, chance y  butifarra.

Como “El Butifarrero” fue conocido Isaac Calvo en eventos folclóricos del Valle, a donde llegaba a vender su producto, y a cogerle el gusto a la música se presentó a concursar en pequeños festivales de barrios La Nevada, 1 de Mayo y otros, como compositor y repentista; ocupó segundos y terceros puestos que  para él y su familia fueron mieles de  esperanza y buenos augurios.  

A pesar de las vicisitudes, Calvo Carvajal jamás claudicó ante la adversidad, nunca abandonó sus estudios, sabía que de esta actividad dependía él y su familia saliera a flote, sus décimas y canciones lo dieron a querer y a conocer.

Estuvo en el programa “Buscando Talentos” de Radio Guatapurí; allí creció su aura, este fue el medio para que le ofrecieran trabajo de servicios generales  en la gobernación de Hernando Molina, luego ascendió a mensajero en rentas, con este sueldo y premios de los festivales los cuales asistía pago sus estudios como abogado en la UPC, de la cual es egresado.

Isaac Calvo Carvajal hoy es de los exitosos compositores de la nueva generación, al cual le han grabado prestigiosos interpretes vallenatos de hoy.

Silvestre Dangond ha sido quien más ha divulgado su obra, la primera que le fue grabada por el hijo de Urumita fue La “Peligrosa”, que gozo del aprecio general; “Esta vida Loca” le siguió en el orden, también con sello de éxito.

La rentable, la de más aceptación es “La Gringa”, se la compuso a  una mujer mamadora de gallo,  que a través de las redes sociales se hizo pasar de esa nacionalidad, pero Calvo, con su malicia indígena, le cogió  la  trampa al hablarle algunas palabras en Wayuú, y la dama le respondió en ingles mal escrito.

Calvo Carvajal es jefe jurídico de la biblioteca departamental, les compró vivienda a sus padres y hermanos que son profesionales en distintas actividades, ellos son ejemplo de superación.   

   

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Este hombre de origen muy humilde, se constituyó en toda una leyenda deportiva al irrumpir al boxeo mundial, ganando la medalla de oro en la categoría semipesado, en los Juegos Olímpicos de Roma, en 1960.

A pesar del lauro obtenido por el deportista, esta epopeya no fue tenida en cuenta por sus paisanos gringos racistas, le impidieron ingreso a un restaurante en Kentucky, por ser de raza negra, en protesta, “El más Grande”, como se auto proclamo Clay, lanzo la medalla olímpica al rio, dijo “si no sirve  para que nos respeten, no debo portarla”.

Hizo una carrera fulgurante como profesional, “El bocazas”, así le llamaban sus enemigos, por locuaz, se coronó campeón del mundo en 1965, venció a  Sony Liston, por nocaut en el 3 round, así lo había vaticinado.

Se constituyó en atracción mundial, por sus excentricidades antes durante y después de cada pelea, insultaba y ridiculizaba a sus rivales dentro y fuera del ring, “pico como una avispa y vuelo como mariposa”, decía al describir su estilo de boxeo.

Se negó a prestar el servicio militar, alego que la gente del Viet Con, no le habían hecho nada para que el, fuera a matarlos, en alusión a la sanguinaria guerra de Estados Unidos, contra Vietnam, le fue retirado su cinturón de campeón mundial.

Recupero el cetro, enfrentó en Manila, Filipinas, a Pipermín Frazer, con el tuvo dos peleas titánicas, perdió la primera y ganó la otra, en la cual estuvo a punto de no salir a pelear en el 15 round, su entrenador, Ángelo Dundee, lo obligo al menos que se levantara cuando sonara la campana, le dijo Dundee, que Frazer, estaba en peores condiciones y no saldría a pelear, así fue,Pipermín, no salió para el último asalto, se quedó sentado.

Se convirtió al islamismo, cambio su nombre de, Cassius Marcelus Clay, dijo que era  nombre de esclavos, por, Muhammad Ali, con el que se conoció últimamente.

En el Coliseo el Poliedro de Caracas, alzo una silla para darle a Kent Norton, era una manera de promocionar su próxima pelea, Norton, le partió la mandíbula en el segundo asalto, la pelea duro quinces asaltos, perdió por decisión.

“Don King” promotor de sus peleas, en 1974, organizo la velada contra el noqueador George Foreman,en Kinshasa, Zaire, para que sus hermanos africanos vieran en acción a Ali, asistieron 100 mil personas, inclusive el presidente Mobutu, quien pago 10 millones de dólares para limpiar la imagen de caníbal de su país, que le había dejado el sátrapa de Idi Amín, recupero el trono en 8 vibrantes asaltos, saludo a Foreman, después de la pelea peinándose despreocupadamente, fue una manera de decirle, que no le había daño.

Estuvo gratis en Bogotá durante una semana, en 1977, Traído por el periodista German Castro Caicedo, para una exhibición a beneficio de un hospital de niños, se enfrentó al boxeador colombiano, Bernardo Mercado, había cobrado 20 mil dólares, al final desistió, nuestro” Kid Pambele” tuvo la oportunidad de saludarlo.

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