Radio Guatapurí 740 AM

A+ A A-

La crisis venezolana

Valora este artículo
(1 Votar)

Han transcurrido dos largos meses desde que el pueblo venezolano se volcó masivamente a las calles a protestar en contra de los abusos y desaciertos del régimen de Nicolás Maduro. Su situación antes de iniciar las protestas era y sigue siendo insostenible: escasez generalizada de alimentos, medicinas y demás elementos de primerísima necesidad; una hiperinflación proyectada de 720.5% para este año, según el Fondo Monetario Internacional, la cual no solo la ubica como la más alta del continente americano sino que ha hecho trizas el paupérrimo poder adquisitivo de los venezolanos. La inseguridad y las tasas de criminalidad están disparadas y han roto todos los registros históricos. Su rata de homicidio por cada cien mil habitantes fue la segunda más alta de Latinoamérica en 2016, sólo superada por Honduras.

Además de las penurias socioeconómicas, en Venezuela no existen las más mínimas garantías democráticas. La prensa es fuertemente censurada. Los opositores son encarcelados con cargos gaseosos como el caso de Leopoldo López o perseguidos y estigmatizados como la ex diputada María Corina Machado y Henrique Capriles, por solo nombrar los casos más visibles.

Todo este peligroso coctel de conflictos motivó a los estudiantes universitarios a salir a las calles para protestar pacíficamente. A ellos se le unieron amas de casa, trabajadores, profesores, pequeños y medianos empresarios, y en general, ciudadanos del común que sufren en carne propia y con mayor rigor la ineptitud y la injusticia de un régimen que en menos de 20 años –desde que Chávez llegó al poder– dilapidó la mayor bonanza petrolera de su historia.

¿Qué hizo el régimen ante las protestas? Reprimirlas brutalmente tanto con el establecimiento oficial a través de la Guardia Nacional Bolivariana como extraoficialmente por medio de los llamados ‘colectivos’ que no son otra cosa que agentes paramilitares auspiciados y armados por el Estado para atacar a los opositores. Las imágenes de la represión le han dado la vuelta al mundo, a pesar de la censura oficial: un joven desnudo que clama cese al fuego y es recibido a perdigones por la Guardia Nacional. Un novel violinista que entona el himno nacional y cuyo violín es destrozado por los soldados del régimen. Una valiente mujer que se enfrenta inerme ante una tanqueta y por poco es arrollada por ésta. Destrucciones de estatuas de Chávez e incendio de su casa natal en Barinas. Pero más allá de estos símbolos de las protestas el saldo en pérdidas humanas es alarmante: más de 60 muertos en dos meses de marchas, cientos de estudiantes heridos, allanamientos extrajudiciales a residencias de los opositores, detenciones arbitrarias a periodistas y opositores, saqueos de locales comerciales, en fin, un verdadero caos social.

¿Qué propone Maduro para resolver la crisis? Una nueva asamblea constituyente que reforme la actual constitución. He allí la gran paradoja venezolana: es la oposición la que defiende la constitución bolivariana expedida bajo el mandato de Chavez y es Maduro quien propone su cambio. ¿Por qué? Porque saben que el llamado a una nueva constituyente no es más que una trampa para darle legitimidad y algo de oxigeno a un régimen que está tambaleando. La iniciativa de Maduro ha generado fracturas al interior del chavismo al punto que recientemente la Fiscal General, Luisa Ortega Díaz, demandó ante la Sala Constitucional de la Corte Suprema, la viabilidad del mecanismo, y ésta le dio parcialmente la razón reconociendo que Maduro no puede directamente convocar a la constituyente, sin obtener antes, a través de un referendo, la aprobación del pueblo.

Así las cosas, la crisis venezolana cada día parece llegar a un callejón sin salida en el cual no se augura una solución pacífica. A pesar de la presión de la comunidad internacional (sanciones de Estados Unidos a altos funcionarios venezolanos, declaraciones del secretario general de la OEA Luis Almagro y del presidente del Parlamento Europeo), el régimen sigue apegado al poder porque es consciente que su permanencia en él es la única garantía de inmunidad ante sus crímenes. Maduro y su régimen están como la manida metáfora del hombre que cabalga sobre un tigre: si se baja, será comido sin piedad por el felino, por ello prefiere seguir cabalgando aunque vaya directo al abismo.

Visit the new site http://lbetting.co.uk/ for a ladbrokes review.

COPYRIGHT © 2012 RADIOGUATAPURI.COM

Calle 17 No. 15-67 Tel: (5) 5712371 móvil 320 549 00 99 Valledupar – Cesar – Colombia
E-mail: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Design © Lestmar Ingeniería| Radio Guatapurí. Todos los derechos reservados.