La noticia retumbó en la radio. Se confirmó la muerte de la presentadora Lina Marulanda. Después, una gran confusión. La desaparición de una bella y joven mujer, reconocida y amada por el público, siempre resulta impactante, dolorosa. Pero la manera confusa como sucedieron los hechos, que anticipa la realidad de quien siente no haber podido más con la vida, quema.