Pobreza en Colombia y en la región

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En los llamados países en vías de desarrollo la lucha contra la pobreza es uno de los objetivos fundamentales de todo gobierno. Ciertamente, la reducción sustancial de los índices de miseria y pobreza es uno de los parámetros para evaluar si el desarrollo económico de una nación es equitativo en términos de distribución del ingreso entre sus habitantes.

Recientemente han sido divulgados varios estudios de reconocidas entidades multilaterales sobre el avance de la región latinoamericana en su lucha contra la pobreza. Es pertinente, entonces, evaluar cómo le ha ido a nuestro país en esta materia.

En primer lugar, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe –CEPAL–, dependencia de las Naciones Unidas, reveló el informe ‘Panorama social de América Latina 2011’, en el que se muestra que la región ha mantenido una tendencia a reducir la pobreza y la desigualdad, fenómenos que se ubicaron en sus niveles más bajos en los últimos años. Según el informe, Colombia redujo en 1.4 puntos su pobreza al pasar de 5.7% en el 2009, a 44.3% en el 2010. La indigencia disminuyó 1.7 puntos al bajar de 16.5% a 14.8%.

Las cifras atrás señaladas ubicaron a Colombia entre los cinco países latinoamericanos que redujeron sus indicadores de pobreza e indigencia. No obstante, al comparar a Colombia con sus vecinos, se observa que el país continúa con mayores niveles de pobreza que el promedio de la región, superado sólo por Guatemala, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Bolivia y Paraguay.

En segundo lugar, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo –PNUD– publicó su informe titulado “Los Afrocolombianos frente a los Objetivos de Desarrollo del Milenio” en el cual se pone en evidencia que de toda la población colombiana, los afrocolombianos es el grupo poblacional que enfrenta los mayores niveles de exclusión y de pobreza extrema en el país. En efecto, todos los indicadores aumentan en el caso de afrodescendientes, presentándose una peligrosa concentración de la pobreza. Mientras el promedio nacional de pobreza arroja una tasa de 27.8%, entre los afrocolombianos la cifra llega al 43.1%. Claro ejemplo de ello es que el Chocó, departamento con mayoría de población afrocolombiana, tiene una tasa de pobreza del 70.5% muy superior a la media nacional del 45.5%.

La publicación de estos informes, unido a otro anterior del PNUD que sitúa a Colombia como el tercer país con mayor desigualdad en el mundo, produjo la natural reacción del Presidente Santos, quien reconoció la falla del Estado colombiano en la lucha contra la pobreza. Según Santos, el índice de pobreza extrema considerada miseria es aún muy alto, fluctúa entre un 13 y un 14 por ciento, y su meta es reducirlo a un dígito de manera similar a lo hecho en el caso del desempleo.

En este sentido, los distintos estudios apuntan a una realidad innegable y es la inmensa deuda social que tiene el país en materia de desigualdad socioeconómica. Los informes reseñados son un oportuno llamado de atención al gobierno nacional para repensar las políticas públicas orientadas a reducir la pobreza y a cerrar la brecha social entre los distintos grupos poblacionales (afrocolombianos, indígenas y otras minorías) y regiones de Colombia.

En particular, no puede desconocerse que la Costa Atlántica –a pesar de su alta contribución al PIB total de Colombia por sus distintos renglones económicos, liderados por la minería– es una de las regiones con mayor concentración de pobreza en el país. Esta realidad debe llevar a replantear el modelo económico en nuestra región y a reinvertir las ganancias de la explotación de nuestros recursos naturales, dado que esta actividad económica es poco intensiva en mano de obra y por ende inapropiada e inequitativa en la distribución del ingreso.

En conclusión, el Estado y la sociedad colombiana deben actuar unidos de manera frontal y decidida para desactivar la bomba social que se ha ido inoculando en nuestro país por largo tiempo.

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